Pero en fin, esto no tiene nada de nuevo. Flores era un vende pomada hace 35 años y lo sigue siendo, sólo que en sus últimos años en Estados Unidos aprendió términos marketeros y ahora llega hablando de la blogósfera, abrir nuevos canales, impulsar el desarrollo tecnológico, los derechos digitales... para lo cual tiene una tribuna privilegiada, nada menos que un escaño en el senado de la república.
Uno pensaría que este visionario está impulsando un cambio revolucionario en nuestro país... pero no. De hecho de los 38 senadores que conforman la camara alta, es el tercero en orden inverso en la presentación de proyectos: sólo dos en todo el 2006. Salvo por dos pelagatos que presentaron un proyecto cada uno, Flores es el senador menos productivo del poder legislativo.
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