Wednesday, May 31, 2006

MICHEL, presenta
Los Juegos de la Mente
Leer la mente es imposible.
Al menos eso es lo que dice Michel en su espectáculo...
mientras tanto insiste en demostrar todo lo contrario.

Sábados 20 hs.
Paseo La Plaza
(The Cavern Club, Corrientes 1660, Local 47)


¿Para qué tratar de leer la mente, cuando se puede leer el cuerpo, las reacciones psicológicas, los fallidos, los gestos y saber exactamente todo?

Michel hace esa pregunta… y la contesta durante una hora, mediante misteriosas, divertidas y asombrosas experiencias. Una hora en la que las explicaciones sobrenaturales serán más creíbles que las racionales. Una hora en la que no solo se sentirá asombrado sino también, vulnerable.
El arte de la lectura en frío
Hace algunos meses conseguí eliminar casi por completo la actividad de aplanarme más el trasero viendo televisión. La palabra clave aquí es casi, ya que de vez en cuando (y ahora que no tengo ocupación fija remunerada parece que se va a volver más frecuente) me doy un breve clavado en la tele de mi sisterna para aburrirme. A esas ocasiones hay que agregar las visitas a amigos y familiares que tienen prendida la tele todo el día en un lugar en el que uno se tiene que soplar lo que vean.

De esa manera descubrí que el canal 4 de estas latitudes pasa Law & Order: Criminal Intent al que le sigue CSI. Están más o menos chidos esos dos programas donde la premisa, en ambos, es atrapar al asesino usando el método científico como herramienta. No obstante algunas veces usan métodos que no tienen mucho de científico, como una ocasión en CSI en la que estaban construyendo el perfil de un asesino basados en la
grafología. Haciendo a un lado la pseudociencia que en ocasiones usan, ambos programas representan una oportunidad (de hecho creo que la única) para ver por tele abierta, aunque sea en ficción, una aplicación práctica de pensamiento crítico.

Sin embargo la incongruencia que deseo señalar y que está de risa loca no está en el guión de esos programas sino en los espacios publicitarios que canal 4 pone durante la emisión de ambos programas. Es hilarante ver a Grishom usar el método científico para juntar la evidencia que va a permitir atrapar al malo y enseguida, en los anuncios, ver a Madame Zazú (no sé si así se escribe pero así suena) que por $35 el minuto ofrece vía telefónica una lectura en frío que intenta pasar por prueba de sus poderes adivinatorios.

¿Qué es eso de lectura en frío? James Randi tiene un
excelente artículo que responde esa pregunta. Ofrezco aquí una de mis chafonas traducciones para aquellos que no lean en inglés:

El arte de la lectura en frío

Los actualmente populares "psíquicos" Sylvia Browne, James Van Praagh y John Edward que están recibiendo demasiado tiempo de TV en espacios como los shows de Montel Williams, Larry King y otros, utilizan una técnica conocida como "lectura en frío". No le dicen al sujeto nada, sino que hacen puras adivinanzas, plantean sugerencias y hacen preguntas. Este es un arte muy engañoso y el observador no atento se queda con la creencia de que información desconocida ha sido obtenida por medios milagrosos. No es así.

Ejemplos: "Percibo a un hombre viejo aquí", es una pregunta, una sugerencia y una adivinanza del "lector" que espera alguna reacción del sujeto y que usualmente la obtiene. Esa reacción puede ser un asentimiento con la cabeza, pronunciar el nombre de una persona, o una identificación (hermano, esposo, abuelo), pero que es provista POR EL SUJETO, no por el lector. "Están diciendo 'Bob' o 'Robert'. ¿Reconoces a esa persona?" es otra pregunta, sugestión y adivinanza. Si hay un Bob o Robert el sujeto ampliará la identificación. Pero si no hay un Bob o Robert inmediatamente reconocido, el lector se lo saltará comentando que Bob está ahí involucrado pero que no está siendo reconocido en ese momento. Si cualquier Bob es recordado más tarde por el sujeto esto será incorporado por el lector a todo su discurso. Observen y escuchen un video de una lectura. En un video de Van Praagh preparado para el programa de TV "48 horas" en una lectura que duró 60 minutos, encontramos que sólo hubo 2 afirmaciones hechas entre 260 preguntas que se hicieron en ese lapso. Van Praagh buscaba el nombre del esposo finado de una mujer y llegó a él preguntando "Conoces a alguien llamado Jack" La mujer respondió "¡Sí! ¡Jack mi esposo!" Pero Van Praagh no identificó a "Jack" para nada. Pidió a la mujer que ELLA lo identificara. A esas alturas Van Praagh ya había intentado y fallado con 26 nombres de hombres. Pero la mujer -el sujeto- olvidó todos los errores previos porque no eran importantes para ella. "Jack" era lo único relevante.

Los lectores en ocasiones guían al sujeto para que éste crea que sabían algo que ellos desconocían. Por ejemplo:

Lector: "¿Tu esposo permaneció mucho tiempo en el hospital o murió rápidamente?".

Sujeto: "Oh, murió casi inmediatamente".

Lector: "Sí, él me lo está diciendo. Dice que no sufrió y que le fue evitado sentir dolor".

El lector en este caso (Van Praagh para ser más específicos) "extrañamente" fue quien tuvo que hacer la pregunta para saber eso.

Recuerden que estos lectores a menudo entrevistan a los miembros de su audiencia cuando están formando fila para entrar al estudio de TV. Esa técnica era usada por la muy exitosa lectora Doris Stokes. Lo que hacía era retroalimentar con cualquier información que previamente había conseguido como si estuviera refréscandose la memoria de lo que le habían dicho: "¿Es usted la dama que tenía una hermana fallecida, querida?" preguntaba y obtenía, obviamente, asentimiento de la víctima y un montón de oooohhhhs de la audiencia. También ocurre que alguna persona de la audiencia antes del show se presente con el lector para preguntarle sobre su abuela muerta. Esa persona, durante el show, es después seleccionada de la audiencia por el lector para preguntar a su vez "¿su pregunta es acerca de su abuela?" lo que aparece -para el resto de la audiencia- como un acierto adivinatorio. O, aún más sutilmente, personas que trabajan en el estudio, previamente han estado con el "psíquico" para una lectura privada, y son a los que se les pide que ocupen asientos entre el público con la excusa de "desarrollar mayor información" usando el "poder colectivo de la audiencia". El lector, entonces, repite información colectada en sus sesiones previas lo que aparece milagroso para el resto de la audiencia y para los que lo ven por TV.

Hicimos una prueba a Sylvia Browne en 1989 en televisión en vivo y falló miserablemente. En esa ocasión, no se le permitió hablar con nadie de la audiencia, o que le preguntaran o dijeran cualquier cosa antes. A la audiencia se le instruyó para que respondieran solamente "SI" o "NO" cuando se les hiciera una pregunta directa. Lo que hizo que Sylvia fallara. Culpó de todo a las malas vibras... por cierto, Van Praagh y Edward no han respondido a nuestra oferta para probarlos para el premio del millón de dolares.

Así que ahí lo tienen gente: es su percepción la que de hecho hace que las adivinaciones funcionen, en lugar de la realidad del proceso. La ignorancia de otras pistas y métodos sutiles es lo que ocasiona que uno crea que los pretendidos "psíquicos" tienen realmente poderes.

Ahí va un ejemplo de algo que hice cuando estaba haciendo un show como un mentalista en Toronto, mi lugar natal, a la edad de 18 (me apresuro a añadir que SIEMPRE he negado que posea cualquier tipo de poderes antes y después de cada show). Teníamos un enorme auditorio lleno de lugares previamente reservados con gente muy dispuesta. Era algún tipo de evento de beneficiencia y los boletos eran caros. Después de pasar por los trucos de mover objetos sin tocarlos y de la duplicación con los ojos vendados de escritura (doblar cucharas en ese entonces no era un milagro muy popular), me detuve abruptamente y señalé a una dama sentada en la tercera fila. "Se me pide que le diga, madame, que 'percibó' el nombre de Rose en usted", grité. Su boca abierta verificó que estaba yo en lo cierto. "Y ese nombre es más que significativo para usted". Se adelantó en su asiento. "¿Veo un reloj, un reloj muy viejo y en la carátula tres rosas?" Ella empezó a decir algo y le pedí silencio levantando mi mano. "Pero es un reloj muy extraño. No dice la hora". Para entonces la pobre mujer estaba temblando de excitación. "¿¨Porqué está descompuesto? ¡Ahhh ya lo veo! Ahí están las manecillas del reloj que se han caído de su lugar y yacen detrás del vidrio de la carátula. ¿Es eso correcto?". La mujer ya se había puesto de pie, estaba con la boca abierta y asentía vigorosamente. Los aplausos fueron vigorosos. ¿Cómo lo hice? ¿Adivinanza de pura suerte? No. Fue planeación.

T. K. Lawson, mi cuate, había estado trabajando con la asociación de caridad que patrocinaba mi show. El fue quien consiguió mi contrato y que también se puso a vender de puerta en puerta los boletos a lo probables asistentes. Me contó que había vendido los boletos de los lugares CC-20 y CC-22 a una dama que lo invitó a pasar a su sala mientras llenaba un cheque para pagar los boletos. T. K. observó que la rosa era un tema recurrente en esa casa y al reloj que estaba también por ahí. Estos hechos me los reportó y yo los usé para hacer mi show. Añado que T.K. y yo alcanzamos a la querida señora tan pronto como terminó el show y le explicamos como habíamos hecho el número. La dama estaba encantada con la explicación y agradecida de que nos tomáramos la molestia de decirle.

De alguna forma no creo que Browne, Edward ni Van Praagh se tomen la molestia de hacer tal cosa. Pero recordemos, que después de todo, andan por la vida diciendo que REALMENTE son capaces de hablar con los muertos.

Estoy asombrado de qué tanto puede afectar la muerte a quien pasa por el proceso. Aparentemente lo vuelve a uno realmente estúpido y olvidadizo. Por ejemplo, todas las ocasiones que he recurrido a un psíquico o medium para que contacte a mi abuela paterna parece que ella no recuerda cosas tan básicas como el nombre de su esposo, o el nombre de la iglesia a la que asistía -elementos, ambos, importantes en su vida cuando estaba "aquí". Ahora que ella está "más allá" su prodigioso intelecto parece que la ha abandonado completamente.

James Randi

Límites del mentalismo

L. Enrique Márquez

Mientras médiums, adivinos y psíquicos todavía abundan en guaridas de consultas privadas, el vidente de escenario ha tenido que encontrar trabajo honrado.

-- Theodore Annemann

Las palabras del mítico Theodore Annemann (1944) son un buen preámbulo para plantear un tema muy controvertido, que quizás nunca se resuelva, como es la ética del ilusionista a la hora de presentar efectos que sugieren lo paranormal.

El conflicto sigue vigente puesto que no hay común acuerdo entre los propios ilusionistas (incluso algunos de renombre), y se agudiza cuando intervienen los escépticos, entre quienes también se encuentran muchos profesionales de este arte. Cabe aclarar que, contrariamente a lo que algunos pueden suponer, mago no es sinónimo de escéptico a lo paranormal (Birdsell, 1989; Hansen, 1990a, 1990b; Márquez, 1986).

El punto crítico se centra en el Mentalismo, que es una de las tantas especialidades o ramas de ese gran árbol que es el Ilusionismo. El mentalista [1] es aquel ilusionista que, mediante trucos, presenta efectos que sugieren lo místico, sobrenatural o paranormal (telepatía, clarividencia, precognición y acciones de la mente sobre la materia).

Si recurrimos a la obra de Corinda, considerada entre los especialistas como la "Biblia del Mentalismo", ya nos encontramos con el primer dilema: "La ética suele ser poco práctica en el mentalismo: tienes que ser un gran mentiroso, hacer trampa a la primera oportunidad y rebajarte al nivel que haga falta para producir un buen efecto que entretenga a todos y no haga daño a nadie." (Corinda, 1968)

Ahora bien, el problema no son los efectos que presenta el mago sino los límites que merecen su actuación. Aunque el mentalista es un ilusionista más y se supone que esto no requiere mayores aclaraciones, el público no siempre lo ve de esa manera. Y esa mirada diferente es precisamente uno de los pilares que persigue y reforzará. Como primera medida, buscará diferenciarse de los magos simulando que él no recurre a trucos y que su única herramienta es el "poder de la mente".

Semejante audacia sólo será efectiva si previamente logra suprimir cualquier vestigio de escepticismo. Para esto los recursos son variados y todo buen profesional sabrá cómo emplearlos. En la magnífica obra de Nelms, se aconseja al mentalista que: "Cualquier cosa que les haga pensar en tus poderes extraordinarios, los cuales estás a punto de demostrar, ayudará a crear o mantener la atmósfera adecuada." (Nelms, 1969)

El consejo nos señala que existe una licencia implícita para recurrir a cualquier estrategia verbal que forme parte de la mise en scène para convencer al público. Esto último es de máxima importancia y marca la frontera entre el mero truco y la ilusión: "Una ilusión crea interés porque el mago le da significado proponiéndose demostrar un poder extraordinario. Un truco no tiene otro significado que el de presentar un rompecabezas y el retar al público a que lo resuelva." (Nelms, 1969)

Hasta aquí nadie debería cuestionar aspecto alguno y todo queda librado a la inteligencia de los espectadores que puedan asimilar las ilusiones como lo que son: prodigios obra de un ilusionista. Obviamente, no siempre es el caso y algunos lo toman como una verdadera demostración de poderes paranormales y otros como un desafío a su razón.

Si bien no es una condición impuesta por la ética, algunos mentalistas con buen tino suelen deslizar -hacia el final de su actuación- ciertas frases ambiguas para anticiparse a las falsas interpretaciones de extremistas creyentes o escépticos. El caso del virtuoso mentalista español Anthony Blake es un buen ejemplo: "Todo lo que has visto es producto de tu imaginación. ¡No le des más vueltas! No tiene sentido".

Desde ya que esta es una buena y sutil forma de cumplir con uno de los preceptos que marca Nelms (1969) para resolver cuestiones éticas: "Debemos engañar a nuestro público sobre nuestros ardides, pero solamente convencerle de los poderes paranormales que imitamos. El engaño debe ser permanente; el convencimiento temporal." [...]

"Les asombraste al presentarles un fenómeno extraño. Ahora les dejas atónitos al decirles que no den crédito a lo que vieron."

Seguramente la clave del convencimiento temporal debería extenderse en el tiempo (valga la redundancia) para resolver definitivamente el conflicto: durante la actuación todo es válido, finalizada la presentación el silencio pasa a ser el protagonista.

Otra forma de resolverlo podría ser la propuesta de José Luis Ballesteros (s/f): "hacer entrar al público en el juego, tratando de que le asalte la duda de que está asistiendo a algo casi sobrenatural... pero hecho por un Ilusionista."

El título de Ilusionista es una carta de presentación que exime de aclaraciones y, considerando los tiempos que corren en que muchos estafadores no-ilusionistas se autotitulan mentalistas con otros fines, tal vez sea la medida más apropiada. El ilusionista psicológico Derren Brown es un buen modelo de esta adaptación.

Algo más inquietante...

Son las sugerencias que suelen aparecer en ciertas obras de máxima importancia para el mentalista. Me refiero específicamente a los libros de Corinda (1968) y de Waters (1993) [2]. En ambos se aconseja incluir las lecturas privadas como otro modo del ejercicio de la profesión. En estos casos ya no se habla de actuaciones en escenario o reuniones sino que la propuesta es que el lector ingrese al gran negocio de los adivinos (tarotistas, astrólogos, cartománticos, quirománticos, etc.). No conforme con la defensa que hacen de ellos, de su actividad y destacando los beneficios monetarios que se pueden lograr, intentan justificarla con argumentos un tanto triviales.

Corinda dice: "Durante años he fruncido el ceño a los adivinos, pseudo-psicólogos y lectores del tarot. Me ha llevado un tiempo despertarme y ver que hacen más bien que mal, y he acumulado suficientes experiencias de gente a la que han hecho feliz. Muchos no estarán de acuerdo en esto, pero lo bueno es que lo que estoy diciendo quedará publicado." (p.340)

"«Lectura en frío» significa que empiezas sin saber nada y acabas dando una gran cantidad de datos personales. ¿No es ingenioso? Quizás no estés de acuerdo, pero es indiscutible que es comercial. Como hemos dicho antes, muchas fortunas se han hecho con ello. Uno o dos moralistas se levantarán y dirán que es un asunto muy sucio. Y seguramente no sabrán nada sobre el tema. Claro que puede ser un asunto sucio, como también lo pueden ser la magia y el mentalismo, si quieres que lo sean." (p. 342)

Por su parte Waters, quien dice haber "revisado estas preocupaciones éticas extensamente para intentar demostrar algunas de las falacias que yacen en las objeciones a la adivinación", concluye: "...Si tú quieres estafar a las personas, aprovecharte de ellos, ponerlos en peligro para beneficio propio, probablemente puedes hacer eso con la adivinación. Pero si quieres hacer algo bueno por algunas personas, ayudar a aquéllos que quizás no pueden (o no podrían) ser ayudados por nadie más, salvar a algunos de tus clientes desde un buen trato de la tristeza y el dolor, quizás incluso salves una vida aquí y allí. Puedes hacer eso con la adivinación. ¿Algo para pensar, no es así?" (p. 92)

No hay mucho que pensar, ambos incurren en una apología del delito. Las buenas intenciones y deseos de ayudar a otros no son suficientes para concretarlos y menos aún otorgan la idoneidad que merezca el caso. Consejos de esta naturaleza invitan al ejercicio ilegal de la Psicología y la Medicina (Márquez, 2002). No faltarán inescrupulosos que, guiados por la omnipotencia de estos autores, piensen que estarán en condiciones de abordar y canjear espectadores por pacientes.

Crear ilusiones es el rol del ilusionista, fabricar falsas ilusiones es patrimonio de los charlatanes.

NOTAS
  1. Término acuñado por Joseph Dunninger (Dunninger, 1954).
  2. Cabe mencionar que las 828 páginas del libro de Waters, por algunos son consideradas como la nueva revelación después del de Corinda. Al menos así lo reseña Gaëtan Bloom en la contratapa: "Si Corinda es la Biblia del Mentalismo, T. A. Waters es el Nuevo Testamento".
REFERENCIAS
  • Annemann, T. (1944) Annemann´s Practical Mental Effects, Holden's Magic Shops, N.Y.
  • Ballesteros, J. L. (s/f) La Magia Mental. Notas de Conferencia, Madrid.
  • Birdsell, P.G. (1989) How Magicians Relate the Occult to Modern Magic: An Investigation and Study. Simi Valley, CA: Silver Dawn Media.
  • Corinda (1968) Thirteen Steps to Mentalism. D. Robbins & CO., INC. N.Y.
  • Dunninger, J. (1954) 100 Houdini Tricks. Arco Publishing Company, INC. N.Y.
  • Hansen, G. P. (1990a) Magicians Who Endorsed Psychic Phenomena [Part I]. The Linking Ring, August, Volume 70, No. 8, 52-54.
  • Hansen, G. P. (1990b) Magicians Who Endorsed Psychic Phenomena [Part II]. The Linking Ring, September 1990, Volume 70, No. 9, 63-65, 109.
  • Márquez, L. E. (1986) Encuesta Psi a Magos. Cuadernos de Parapsicología, Año 19, Nº 4, Diciembre, 1-11.
  • Márquez, L. E. (2002) Supermercado de Adivinos. Modus operandi de una gran estafa pública. El Escéptico, Nº 15, Otoño, 30-36.
  • Nelms, H. (1969) Magic and showmanship. Dover Publications, INC, N.Y.

Sobre el autor

L. Enrique Márquez es ilusionista, autor e investigador de los presuntos fenómenos paranormales.

Lectura en frío

ImagenTe conozco muy bien. Sí, a ti, que estás leyendo esto. Sé muchas cosas sobre ti. ¿No te lo crees? Bueno, pues dime si me equivoco. Déjame que me concentre…

Veamos… Eres una persona básicamente contradictoria. A veces eres afable, sociable e incluso tiendes a confiar demasiado en los demás. Sin embargo, otras veces te conduces con cautela y reserva, y no terminas de abrirte a otros. No es extraño, pues has descubierto que es poco inteligente revelarte a los demás con demasiada honestidad. Prefieres un poco de cambio y variedad, y te frustran las restricciones y limitaciones que se te imponen constantemente. Por fuera, exhibes control y disciplina. Por dentro, tú y yo lo sabemos, guardas aprensión e inseguridad. ¿Cierto? Bueno, aunque tu personalidad tiene puntos flacos, sueles ser capaz de compensarlos. Y te voy a decir una cosa: Tienes muchas capacidades sin aprovechar, que no has convertido aún en ventajas para ti. Ah: A veces te pasas con lo de la autocrítica. Y demasiado a menudo, resultas víctima de tu gran necesidad de agradar a los demás.

¿Te he retratado con precisión?

Bueno, en realidad este párrafo “retrata con precisión” al noventa por ciento de la gente, al igual que todas las afirmaciones ambiguas que se utilizan como cebo en las técnicas de lectura en frío.

Me he acordado del tema porque en “”Player vs Player””:http://www.pvponline.com, la divertidísima tira cómica online de Scott Kurtz, están desarrollando el tema de John Edward, un autoproclamado médium estadounidense que, en su programa de televisión, ayuda a miembros de la audiencia a contactar con sus seres queridos en el más allá. Por lo que parece, la tesis de Kurtz es que este tipo no es más que un buen practicante de las técnicas de lectura en frío, que consisten básicamente en observar bien las reacciones de tu interlocutor (pistas visuales, lenguaje no verbal, forma de hablar, etc.) ante afirmaciones ambiguas e imprecisas, para aumentar el grado de precisión cuando sabes que vas bien, apalancando datos que la misma víctima te ha dado sin saberlo, o bien minimizando tus errores o llevándolos al terreno de lo indemostrable, si detectas que te estás saliendo del tiesto.

Recursos chulos sobre el tema:

  • este artículo aparecido en Escépticos Colombia, del que he adaptado tu “análisis de personalidad”
  • esta “narración de una persona que entró a trabajar en un servicio telefónico de adivinación”:http://www.geocities.com/torosaurio/escept/llame.html
  • esta “pequeña guía de la lectura en frío en trece puntos”:http://www.skeptics.com.au/journal/coldread.htm.
Bueno, el que quiera, que se pille una baraja de tarot (o algo más innovador, como la predicción del futuro a partir del análisis cabalístico del Número de Identificación Fiscal), y que nos diga qué tal le ha ido.

· Lectura en Frio

Hace un tiempo, ví un documental que explicaba como en algunas culturas, y en particular como las gitanas y tarotistas, hacian pensar a los necesitados que podian resolver sus problemas, traer dinero, salud y amor, y aun podian ir mas lejos: eran capaces de adivinar el futuro.

La técnica no es nueva, se llama Lectura en Frio, y muestra como a traves de las conversaciones (y un poco de prejuicio) se pueden ir generandole realidades al cliente desde la interpretación de eventos extraidos del él mismo.

El manejo de situaciones, la lectura de posturas, el tratar de ver mas allá de lo evidente (como leono xD) va haciendo que a cada palabra, el 'proveedor del servicio' adquiera mas información acerca del 'cliente'.

Para que sepan como actuar cuando llegue una gitana a preguntarles con desesperación: "paisano, que donde queda el hospital", "eee, queda hacia alla, camine 4 cuadras hacia alla y a la esquina doble a la derecha y va a ver el hospital", "gracias paisano, no tengo como pagarte, pero te puedo ver la suerte...". Ojo con la mano que te eligen, por lo general tiene anillo. Avíspate por si te pasa.

Espero que alcancen a leer esto antes de ir a visitar al Principe Faruk (no pongan la 'mano derecha sobre el receptor de radio y la izquierda en la parte afectada...'), el Profesor Alma-Ra, el Hermano Salvatierra, la Hermana Mariela del Aguila, el Profesor Mómar, Luis de América, Omarcito o algún otro empresario del sector.

y como dice alguien por ahi... "que se te devuelva!"

Más acerca de la lectura en frío.

Sunday, May 28, 2006

La estupidez humana Como dijo su autor, Carlo Cipolla ,“Tengo la firme convicción, avalada por años de observación y experimentación, de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidos y otros no lo son.” Aquí hay una teoría muy interesante y que da que pensar.

NOVEDAD Falacias Lista de falacias lógicas que debe evitar toda persona consciente y reflexiva.

Saturday, May 20, 2006

CHAMANISMO ESENCIAL

EL VIAJE CHAMÁNICO: OBSERVACIONES DE LA TERAPIA HOLOTRÓPICA

Stanislav Grof

Este capítulo está basado en casi tres décadas de exploración sistemática del potencial terapéutico de los estados no ordinarios de conciencia, inducidos por substancias psicodélicas y otras técnicas no farmacológicas. Aproximadamente, los primeros veinte años se dedicaron al trabajo clínico con productos psicodélicos y los diez últimos a la experimentación con poderosas técnicas alternativas sin el uso de drogas.

Un método moderno de inducción chamánica

A lo largo de esta década, mi esposa Christina y yo hemos elaborado una técnica psicoterapéutica que denominamos integración holonómica o terapia holotrópica. En la misma se combina la respiración controlada, la música evocativa y otras formas de tecnología del sonido, trabajo corporal concentrado y dibujos de mandalas. Con este enfoque desprovisto del uso de drogas, es posible facilitar la totalidad de la gama de experiencias característica de las sesiones psicodélicas y de los viajes chamánicos.

Su objetivo no es la exploración gradual de los diversos niveles del inconsciente individual, como en las psicoterapias «verbales» occidentales, sino el facilitar una poderosa experiencia transformadora de naturaleza trascendental. Por consiguiente, en muchos sentidos nuestros objetivos terapéuticos están más cerca de las tradiciones chamánicas de curación psicofisiológica que de la mayoría de las psicoterapias verbales occidentales, si bien nuestro enfoque coincide con el de Carl Gustav Jung, en cuanto a que nuestro objetivo es el de facilitar la autocuración del paciente, ayudándole a adquirir conciencia y a reintegrar los elementos fragmentados del complejo mente-cuerpo.

Con el uso de la terapia holotrópica, es posible inducir fenómenos frecuentemente indistinguibles de los estados psicodélicos, sin utilizar agentes farmacológicos, sino simplemente aumentando el ritmo de la respiración, usando la tecnología del sonido y ciertas técnicas de ejercicio corporal que describiré más adelante. Cuando los fenómenos descritos en este capítulo pueden ser desencadenados por algo tan fisiológico como la hiperventilación, no puede haber duda alguna de que reflejan auténticas propiedades de la psique.

Los principios de la terapia holotrópica son sumamente simples. Se le pide al paciente que se acueste con los ojos cerrados, que se concentre en la respiración y en las sensaciones corporales, y que mantenga un ritmo de respiración más rápido y eficaz que de costumbre. Durante la preparación psicológica precedente, se le incita a suspender toda actividad analítica y a aceptar cualquier experiencia que emerja, con plena confianza y sin prejuicios. En este contexto se recomienda abstenerse de emplear técnicas dirigidas o cualquier otro intento de modificar la experiencia espontánea e influir en la misma. La actitud general debe ser semejante a la de ciertos métodos de meditación budistas, limitándose a observar las experiencias emergentes, registrarlas y no retenerlas.

Después de un intervalo que varía de una persona a otra, el individuo comienza a experimentar fuertes emociones y desarrolla pautas estereotipadas de tensión muscular. Con la continuación de la respiración acelerada, se incrementa la tensión emocional y física hasta llegar a la liberación y resolución espontáneas. En general, la tensión física corresponde a las áreas donde el sistema indio de yoga kundalini visualiza los centros de energía psíquica, o chakras.

Estas tensiones se manifiestan en forma de intensas presiones circulares o incluso fuertes dolores en la frente o en los ojos, constricción de la garganta y bloqueo de la mandíbula, y presión en el tórax, el ombligo y el bajo abdomen. También es común la tensión en manos y brazos, pies y piernas, cuello, hombros y riñones. Esto es evidentemente una descripción sinóptica y estadística. En la práctica, los sujetos no manifiestan todos los síntomas descritos, sino cuadros individuales de distribución de dichas tensiones, en los que ciertas áreas están dramáticamente representadas y otras no sufren efecto alguno.

En el contexto de la psiquiatría tradicional influida por el modelo médico, la reacción a la hiperventilación y en particular los famosos «espasmos carpopedales» (contracción de los músculos de las manos y de los pies) ha sido considerada como la reacción fisiológica obligatoria a la respiración rápida e intensa, conocida como «síndrome de hiperventilación». Se estima que es algo alarmante y cuando ocasionalmente ocurre de un modo espontáneo con pacientes neuróticos (particularmente histéricos), suele tratarse con tranquilizantes, calcio intravenoso y una bolsa de papel sobre la cara.

El uso de la hiperventilación con fines terapéuticos y autoexploratorios demuestra lo erróneo de dicho punto de vista. En todos los grupos con los que hemos trabajado, varias personas han respondido a la hiperventilación con una relajación progresiva, una sensación de expansión y visiones de una luz de una belleza sobrenatural. Han concluido la sesión en una profunda experiencia trascendental de unidad cósmica. A los que desarrollan tensiones físicas y emociones difíciles, la respiración continuada les conduce típicamente a un estado de resolución, seguido a su vez de una profunda relajación, paz y serenidad. A menudo, el resultado final de la sesión es un estado profundamente místico, que puede aportar beneficios duraderos y ser personalmente significativo para el sujeto. Paradójicamente, el enfoque represivo habitual de la psiquiatría tradicional ante los episodios ocasionales espontáneos de hiperventilación perturba un proceso potencialmente terapéutico con algunos pacientes neuróticos.

Durante la hiperventilación, conforme aumentan las tensiones físicas y emocionales, y se resuelven, el individuo puede tener una serie de poderosas experiencias, que se describirán con mayor detalle más adelante. Puede revivir sucesos autobiográficos importantes de la infancia, adolescencia o vida adulta y experimentar otros tipos diversos de fenómenos transpersonales. En particular, suele haber una confrontación con distintos aspectos del recuerdo del nacimiento biológico y un encuentro profundo con la muerte, fenómenos caracterizados como experiencias de «muerte y renacimiento» en los ritos de iniciación chamánica.

En el contexto de la terapia holotrópica, al efecto de por sí potente de la hiperventilación se agrega el de la música evocativa, o tecnología del sonido, desarrollada por diversas culturas con el propósito específico de alterar la conciencia, como por ejemplo los tambores chamánicos. Otra faceta que intensifica el efecto de esta técnica es su uso en grupo, de modo que los participantes alternen su función de experimentadores con la de experimentados, bajo la supervisión del terapeuta.

Idealmente, la propia respiración activa conduce a la resolución de todo lo que se ha liberado y emergido en la conciencia. Si el sujeto acaba con tensiones residuales o emociones desagradables, se puede facilitar su resolución por medio de una técnica de ejercicio corporal concentrado, que elaboré originalmente para el período conclusivo de las sesiones psicodélicas.

El principio básico, en este caso, es el de alentar al sujeto para que no ofrezca resistencia alguna a las emociones, sensaciones y energía física emergentes, y para que encuentre una forma apropiada de expresarlas por medio de sonidos, muecas, posturas y movimientos, sin juzgar ni analizar la experiencia. La función de los facilitadores es la de seguir el flujo de energía y estimular su plena exteriorización. Se persiste en esta labor hasta que el sujeto alcanza un estado de resolución y relajación.

La barrera sensorial y el nivel biográfico-recordatorio

Las técnicas que facilitan acceso experiencial al inconsciente tienden a activar inicialmente los órganos sensoriales. Por consiguiente, la exploración profunda empieza en muchos casos con una serie de experiencias sensoriales indeterminadas, tales como visiones elementales de colores y pautas geométricas, sonidos de campanas o zumbidos, sensaciones táctiles en diversas partes del cuerpo, o la experiencia de distintos gustos u olores. Éstas son de una naturaleza más o menos abstracta, sin ningún significado simbólico más profundo, y su contribución a la autoexploración y autocomprensión es insignificante. Parecen representar una barrera sensorial que es preciso cruzar, antes de emprender el viaje hacia el interior de la psique.

Conforme avanza el proceso, el próximo reino de la psique más asequible suele ser el nivel biográfico-recordatorio y el del inconsciente individual. A pesar de que los fenómenos correspondientes a esta categoría son de una importancia teórica y práctica considerable, no es necesario dedicar mucho tiempo a su descripción, ya que la mayoría de los enfoques psicoterapéuticos verbales tradicionales se limitan a este nivel de la psique. Existe abundante literatura profesional en la que se analizan las sutilezas de la psicodinámica de los reinos biográficos. Lamentablemente, distintas escuelas se contradicen entre sí y no existe unanimidad en cuanto a los factores significativos de la psique, la razón del desarrollo de la psicoterapia eficaz.

Una diferencia fundamental entre las psicoterapias verbal y experiencial es el significado de la traumatización física directa en la historia del individuo. En la psiquiatría, psicología y psicoterapia tradicionales se subrayan exclusivamente los traumas psicológicos. No se considera que los traumas físicos influyan directamente en el desarrollo psicológico del individuo, ni que participen en la psicogénesis de los trastornos emocionales y psicosomáticos. Esto contrasta vivamente con las observaciones del trabajo experiencial profundo, en los cuales los recuerdos de traumas físicos parecen ser de suma importancia. En el trabajo psicodélico, la terapia holotrópica y otros poderosos enfoques experienciales, el hecho de revivir enfermedades graves, heridas, operaciones, o situaciones próximas a la asfixia, es harto común y mucho más significativo que los psicotraumas habituales. Las emociones y sensaciones físicas residuales de situaciones que han supuesto un peligro para la vida o para la integridad del organismo parecen jugar un papel significativo en el desarrollo de diversas formas de psicopatología, todavía no reconocidas por la ciencia académica.

Las experiencias acerca de traumas físicos graves representan una transición natural entre el nivel biográfico y el reino siguiente, cuyos constituyentes principales son los dobles fenómenos del nacimiento y la muerte. Los sucesos que los componen aluden a la vida postnatal del individuo y, por consiguiente, su naturaleza es biográfica. Sin embargo, por el hecho de haber llevado al individuo hasta las puertas de la muerte y haberse caracterizado por unas molestias y un dolor extremos, se vinculan con el trauma del nacimiento. Por razones evidentes, los recuerdos de traumas y enfermedades que hayan entorpecido severamente la respiración, como la pulmonía, la difteria, la tos ferina o el haber estado a punto de ahogarse, son particularmente significativos en este contexto.

Encuentro con el nacimiento y la muerte: dinámica de las matrices perinatales básicas

El aspecto más característico de las experiencias que tienen su origen en este nivel de la psique es su enfoque del dolor físico y emocional, la enfermedad y la decrepitud, el envejecimiento, los últimos suspiros y la muerte. El concienciamiento de la muerte halla su expresión no sólo en el contenido escatológico de las ideas y en las visiones de personas y animales moribundos, cuerpos y cadáveres putrefactos, esqueletos, cementerios y funerales, sino en un encuentro experiencial profundo con el proceso de morir y con la propia muerte, con concomitantes biológicos y emocionales sumamente convincentes.

La confrontación profunda con la muerte, característica de estas secuencias experienciales, tiende a estar íntimamente entrelazada con una serie de fenómenos claramente relacionados con el proceso del nacimiento biológico. Al enfrentarse a la agonía y la muerte, los individuos tienen simultáneamente la experiencia de estar luchando para nacer y/o dar a luz. Asimismo, muchos de los actos y manifestaciones fisiológicas de estas experiencias pueden explicarse fácilmente como derivaciones del proceso del nacimiento.

Es bastante común en este contexto identificarse con un feto y revivir diversos aspectos de su propio nacimiento biológico, con detalles específicos y perfectamente verificables. El elemento de la muerte puede ser representado por una identificación simultánea o alternativa con individuos enfermos, ancianos o moribundos. A pesar de que la totalidad de la gama de dichas experiencias no se puede reducir exclusivamente al hecho de revivir el nacimiento biológico, el trauma del nacimiento parece representar un aspecto fundamental del proceso experiencial en este nivel. Por ello denomino este nivel del inconsciente perinatal.

Perinatal es un término compuesto de origen latín y griego, cuyo prefijo peri significa «cerca de» o «próximo a» y la raíz natalis hace referencia al nacimiento. Se utiliza comunmente en medicina para describir procesos inmediatamente precedentes al nacimiento, asociados con el mismo, o inmediatamente posteriores; así pues, en los textos de medicina se habla de hemorragias, infecciones o traumatismos cerebrales perinatales. En contraste con el uso tradicional de este término en tocología, la palabra perinatal se utiliza en este capítulo con relación a experiencias.

La conexión antes descrita entre el nacimiento biológico y las experiencias perinatales es bastante profunda y específica. Permite utilizar las etapas clínicas del parto para la construcción de un modelo conceptual, que nos ayude a comprender la dinámica del nivel perinatal del inconsciente e incluso realizar predicciones específicas con relación al proceso de muerte-renacimiento en diferentes individuos.

Las experiencias de la muerte y renacimiento reflejadas en el nivel perinatal del inconsciente son sumamente complejas y fecundas. Las secuencias relacionadas con diversas etapas y facetas del nacimiento biológico acostumbran a ser de una naturaleza típicamente mitológica, mística, arquetípica, histórica, sociopolítica, antropológica, o filogenética. Suelen aparecer en cinco pautas o constelaciones experienciales características. Parece existir una conexión profunda entre estos conjuntos temáticos y las etapas clínicas del parto, que se suceden como sigue.

1) La experiencia de unidad cósmica: el universo amniótico

Esta importante experiencia perinatal parece estar relacionada con la unión primigenia con la madre, el estado original de existencia intrauterina durante el cual madre e hijo forman una unión simbiótica. Si no la entorpece ningún estímulo nocivo, la situación del niño puede ser prácticamente óptima, ya que ofrece seguridad y la satisfacción permanente de todas las necesidades. Las características básicas de esta experiencia son la trascendencia de la dicotomía sujeto-objeto, un estado de ánimo fuertemente positivo (de paz, serenidad, tranquilidad y éxtasis oceánico), una sensación de santidad, la trascendencia del espacio y del tiempo, e introspecciones abundantes de importancia cósmica.

El contenido específico de estas experiencias puede ser extraído de situaciones que comparten con el mismo la carencia de fronteras y obstrucciones, tales como una identificación con el océano y formas de vida acuática, o con el espacio interestelar. Las imágenes de los mejores aspectos de la naturaleza (madre naturaleza) y las visiones arquetípicas de los cielos y del paraíso pertenecen también a esta categoría. Es importante subrayar que sólo los episodios de la vida embrional carentes de perturbaciones van acompañados de este tipo de experiencias. Las perturbaciones de la existencia uterina van asociadas a imágenes de peligros subacuáticos, contaminación, naturaleza inhospitalaria e insidiosos demonios de culturas diversas.

2) La experiencia del engolfamiento cósmico

Esta pauta experiencial parece estar relacionada con el comienzo del parto, cuando se ve perturbada la armonía anterior. Al principio, esto ocurre como consecuencia de señales químicas alarmantes y a continuación por las contracciones mecánicas de la musculatura uterina.

Esta situación se experimenta subjetivamente como peligro vital inminente. Una sensación abrumadora de angustia de flotar libremente conduce a ideas y percepción paranoicas. La intensificación de este estado se resuelve típicamente en la experiencia de un vórtice o torbellino monstruoso, cuyo centro engulle ineludiblemente al individuo y a su mundo.

Una variación experiencial frecuente de este tema es la de ser deglutido por una bestia arquetípica, atrapado por un pulpo o capturado por una gigantesca araña. Una forma menos dramática de la misma experiencia la constituye el descenso al bajo mundo y el encuentro con criaturas demoníacas. Motivos del chamanismo clásico indican la familiaridad de los chamanes con dicho reino.

3) La experiencia del callejón sin salida o infierno

Esta experiencia está lógicamente relacionada con la primera etapa clínica del parto, plenamente desarrollada. Durante la misma, el feto se ve periódicamente constreñido por espasmos uterinos, mientras el cuello del útero permanece cerrado sin salida posible. El sujeto se siente atrapado, enjaulado y atascado en una pesadilla claustrofóbica, en la que pierde todo contacto con el tiempo lineal. La situación parece absolutamente insoportable, inacabable y desesperada. Por consiguiente, es lógico que el individuo se suela sentir experiencialmente identificado con presos en mazmorras o campos de concentración, víctimas de la Inquisición, pacientes en sanatorios mentales, o pecadores en el infierno y figuras arquetípicas que representen la condena eterna. Durante la profunda crisis existencial de la que este estado se ve típicamente acompañado, la existencia parece una farsa carente de significado o un teatro del absurdo.

4) La experiencia de la lucha de la muerte-renacimiento

Muchos aspectos importantes de esta matriz experiencial son comprensibles a partir de su asociación con la segunda etapa clínica del parto. En esta etapa prosiguen las contracciones uterinas, pero ahora el cuello del útero se ha dilatado y permite una propulsión gradual del feto por el canal del parto. Esto implica una enorme lucha por la supervivencia, unas presiones mecánicas apabullantes y, con frecuencia, cierto grado de anoxemia y sofocación. En las fases terminales del parto, el feto puede entrar íntimamente en contacto con materias biológicas como sangre, mucosidades, orina y heces.

Desde el punto de vista experiencial, esta pauta es bastante intensa y ramificada. Además de revivir con realismo diversos aspectos de la lucha en el canal tienen lugar en secuencias plia variedad de fenómenos, que temáticas típicas, relacionadas por una profunda lógica experiencial con aspectos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos del proceso del parto. Entre ellos, los más importantes son los elementos de una lucha titánica, experiencias sadomasoquistas, una fuerte excitación sexual, episodios demoníacos, aspectos escatológicos y un encuentro con el fuego. Todo esto ocurre en el contexto de una lucha muerte-renacimiento determinada.

Las imágenes específicas incluyen batallas mitológicas de enormes proporciones, en las que participan ángeles y demonios, o dioses y titanes, elementos violentos de la naturaleza, secuencias de revoluciones y guerras sangrientas, imágenes en las que interviene la pornografía y las desviaciones sexuales, violencia, orgías satánicas y noches de aquelarre, crucifixiones y sacrificios rituales.

5) La experiencia muerte-renacimiento

Esta matriz perinatal está relacionada significativamente con la tercera etapa del parto clínico, o sea, con el nacimiento propiamente dicho. En esta última etapa, el proceso agonizante de la lucha por nacer llega a su fin, culmina con la propulsión por el canal del parto, y la acumulación del dolor, tensión y excitación sexual se convierten de pronto en alivio y relajación. Al cortar el cordón umbilical, se completa la preparación física de la madre y el niño comienza su nueva existencia como individuo anatómicamente independiente.

Al igual que con las demás matrices, algunas de las experiencias de esta etapa son reproducción fidedigna de los acontecimientos biológicos del parto, así como de ciertas intervenciones tocológicas. El correspondiente simbólico de esta última etapa del parto es la experiencia muerte-renacimiento.

Paradójicamente, sólo a un paso de una fenomenal liberación, el individuo tiene una sensación de catástrofe inminente de enormes proporciones. Con frecuencia esto conduce a una concienzuda lucha para poner fin a la experiencia. Si se le permite que proceda, esta experiencia incluye una sensación de aniquilación a todos los niveles imaginables: destrucción física, debacle emocional, derrota intelectual, fracaso moral definitivo y una condena absoluta de enormes proporciones. Esta experiencia de la «muerte del ego» parece involucrar la destrucción despiadada e instantánea de todos los puntos de referencia anteriores en la vida del individuo. En esta etapa, puede que los chamanes hagan referencia a la desmembración realizada por demonios o animales feroces.

A la experiencia de aniquilación total y de «caer en lo más bajo del cosmos», le siguen inmediatamente visiones de una poderosísima luz blanca y dorada, de un brillo y belleza sobrenaturales, que cabe relacionar con una sobrecogedora exposición de entidades arquetípicas divinas, el espectro del arco iris, o los complejos diseños de una cola de pavo real. El sujeto experimenta una profunda sensación de liberación emocional y espiritual, redención y salvación. Habitualmente, se siente liberado de toda angustia, depresión y culpa, limpio y redimido. A esto le acompaña un diluvio de emociones positivas hacia sí mismo, los demás y la existencia en general. El mundo parece ser un lugar hermoso y seguro, y aumenta claramente el deseo de vivir. El chamán regresa de su búsqueda visionaria iniciatoria cargado con una nueva sensación de propósito y significado.

Viajes más allá del cerebro: dimensiones transpersonales de la psique

Las secuencias experienciales de la muerte y renacimiento acostumbran a abrir la puerta a un dominio transbiográfico en la psique humana, cuyo mejor calificativo es el de transpersonal. El nivel perinatal del inconsciente representa claramente un vínculo entre los reinos biográfico y transpersonal, o inconsciente individual y colectivo. En la mayoría de los casos, a las experiencias transpersonales les precede un dramático encuentro con el nacimiento y la muerte. Sin embargo, existe una alternativa importante, que a veces permite el acceso experiencial directo a diversos elementos transpersonales y temas correspondientes, sin enfrentarse al nivel perinatal.

El denominador común de este abundante y ramificado grupo de fenómenos es la sensación, por parte del sujeto, de que su conciencia se ha expandido más allá de las limitaciones habituales de su ego y ha trascendido las fronteras del tiempo y del espacio. En los estados ordinarios o «normales» de conciencia, tenemos la sensación de existir dentro de las limitaciones del cuerpo físico (imagen corporal) y nuestra percepción del ambiente viene determinada física y fisiológicamente por la gama de nuestros órganos sensoriales.

Tanto nuestra percepción interna (interocepción) como la externa (exterocepción) están limitadas por las fronteras espaciales y temporales habituales. En circunstancias ordinarias, sólo podemos experimentar plenamente y con todos nuestros sentidos los sucesos del presente y del ambiente circundante. Podemos recordar el pasado y anticipar los acontecimiento del futuro o fantasear sobre ellos, pero ni el pasado ni el futuro están al alcance de la experiencia directa.

En las experiencias transpersonales, tal como ocurren en sesiones psicodélicas, con técnicas autoexploratorias sin el uso de drogas, o espontáneamente, parece que se trascienden una o varias de las limitaciones anteriores. Este tipo de experiencias pueden dividirse en tres grandes categorías. Algunas implican la trascendencia del tiempo lineal y son interpretadas por los sujetos como regresión histórica y exploración de su pasado biológico, cultural y espiritual, o como progresión histórica hacia el futuro. La segunda categoría es la de las experiencias caracterizadas primordialmente por la trascendencia de las barreras espaciales ordinarias, en lugar de las temporales. El tercer grupo se caracteriza por la exploración de dominios que la cultura occidental no considera que formen parte de la realidad objetiva. Las tradiciones chamánicas han descrito y catalogado muchas gamas de realidades no ordinarias accesibles en dichos estados.

En estados de conciencia no ordinarios, muchos sujetos tienen vivencias bastante concretas y realistas de episodios que identifican como recuerdos fetales y embrionarios. No es raro, en estas circunstancias, en un nivel de conciencia celular, identificarse plenamente con el esperma y el óvulo en el momento de la concepción. A veces la regresión histórica va más lejos y el individuo tiene la sensación convincente de revivir recuerdos de la vida de sus antepasados, o incluso de acceder a los archivos del inconsciente racial o colectivo. En algunas ocasiones, los sujetos afirman haberse identificado con diversos animales de la escala evolutiva, o haber tenido la clara sensación de revivir episodios dramáticos de una encarnación anterior.

Las experiencias transpersonales que incluyen la trascendencia de barreras espaciales sugieren que las fronteras entre el individuo y el resto del universo no son firmes y absolutas. En circunstancias especiales es posible identificarse con cualquier cosa del universo, incluida la propia totalidad del cosmos. Entre éstas se cuentan las experiencias de fusión con otra persona en un estado de unidad dual, o asumiendo la identidad de la otra persona; «sintonizar» con la conciencia de un grupo específico de gente, o bien sentir la expansión de la conciencia hasta tal punto que parezca abarcar a toda la humanidad. Asimismo, uno puede trascender los límites de la experiencia específicamente humana e identificarse con la conciencia de los animales, plantas o, incluso, objetos y procesos inorgánicos. En un caso extremo, es posible experimentar la totalidad de la biosfera de nuestro planeta o el conjunto del universo material.

En un número elevado de experiencias transpersonales, la extensión de la conciencia parece ir más allá del mundo fenoménico y del continuo espacio-tiempo, tal como lo percibimos en la vida cotidiana. A esa realidad pertenecen numerosas visiones de personajes y temas arquetípicos, encuentros con las divinidades y los demonios de distintas culturas, y complejas secuencias mitológicas. También son bastante comunes los informes de apariciones de espíritus de difuntos, entes sobrehumanos y habitantes de otros universos.

Las visiones de pautas arquetípicas abstractas, la comprensión intuitiva de símbolos universales (cruz, ankh, yin yang, svástica, estrella de cinco puntas, o estrella de seis puntas), la vivencia de los meridianos y del flujo de energía ch'i descrita por la filosofía y la medicina china; o el despertar del poder de la serpiente (kundalini) y la activación de diversos centros de energía psíquica o chakras, constituyen ejemplos adicionales de este tipo de fenómenos. En los casos más extremos, la conciencia individual puede llegar a identificarse con la conciencia cósmica o mente universal. El summum de las experiencias parece ser la identificación con el vacío supracósmico y metacósmico, la misteriosa ausencia primordial y la nada consciente de sí misma, que contiene en forma germinal y potencial la totalidad de la existencia.

Experiencias transpersonales y la visión chamánica del mundo

Las experiencias transpersonales tienen muchas características extrañas que destruyen los supuestos más fundamentales de la ciencia materialista y del punto de vista mecanicista del mundo, que apuntan a un paradigma más cercano a los que caracterizan los sistemas de creencias chamánicas y diversas ramas de la filosofía mística o «perenne».

Los investigadores que han estudiado seriamente y/o experimentado estos fascinantes fenómenos comprenden que todo intento por parte de la psiquiatría tradicional de desecharlos como productos insignificantes de la imaginación, o como fantasías erráticas generadas por procesos cerebrales patológicos, es superficial e inadecuado. Cualquier estudio del dominio transpersonal de la psique realizado sin prejuicios llegará ineludiblemente a la conclusión de que sus observaciones suponen un crítico reto al paradigma newtoniano-cartesiano de la ciencia occidental.

A pesar de que las experiencias transpersonales ocurren en un proceso de autoexploración personal profunda, no es posible interpretarlas simplemente como fenómenos intrapsíquicos en un sentido convencional. Por una parte, forman un continuo vivencial ininterrumpido con experiencias biográfico-recordatorias y perinatales. Por otra, parecen tener acceso directo, sin mediación de los órganos sensoriales, a las fuentes de información que están claramente fuera del alcance del individuo, como convencionalmente se define.

Entre los informes de sujetos que han experimentado episodios de su existencia embrionaria, del momento de la concepción y que han vivenciado elementos de conciencia celular y orgánica, abundan detalles médicos de gran exactitud con respecto a los procesos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos correspondientes. Asimismo, las experiencias ancestrales, los recuerdos raciales y colectivos en el sentido junguiano, y los recuerdos de encarnaciones anteriores, aportan frecuentemente detalles específicos de la arquitectura, el atuendo, las armas, el arte, la estructura social y las prácticas religiosas de la cultura y período en cuestión, o incluso acontecimientos históricos concretos.

Los sujetos que experimentan secuencias filogenéticas o que se identifican con formas de vida existentes, no sólo las hallan auténticas y convincentes, sino que al mismo tiempo adquieren una introspección extraordinaria de la psicología, etología, costumbres específicas o de insólitos ciclos de reproducción de los animales. En algunos casos, la experiencia va acompañada de inervaciones musculares arcaicas, impropias de un ser humano, o incluso de complejas representaciones que reproducen las danzas de apareamiento.

Los individuos que experimentan episodios de identificación consciente con plantas o con parte de las mismas, de vez en cuando afirman haber adquirido una profunda introspección de procesos botánicos como la germinación de las semillas, la fotosíntesis de las hojas, la función de las auxinas en el crecimiento de las plantas, el intercambio de agua y minerales en las raíces, y la polinización. Igualmente común es la convincente sensación de identidad consciente con la materia inanimada o con los procesos inorgánicos: el agua del océano, el fuego, los rayos, la actividad volcánica, los huracanes, el oro, los diamantes, el granito, e incluso las estrellas, las galaxias, los átomos y las moléculas. Desde el punto de vista de un paradigma que reconozca la existencia del reino transpersonal, las referencias a la comunicación con otras especies o incluso con objetos «inanimados», como en el caso de los chamanes, ya no pueden ser consideradas como síntomas psicopatológicos.

Existe otro grupo interesante de fenómenos transpersonales, susceptible frecuentemente de validación e incluso de se investigado experimentalmente. Al mismo pertenecen la telepatía, el diagnóstico psíquico, la clarividencia, la clariaudiencia, la precognición, la psicometría, las experiencias extracorporales, los viajes clarividentes y otros casos de percepción extrasensorial. Evidentemente, éstos han sido estudiados a fondo y utilizados en el chamanismo y en otras tradiciones místicas o mágicas. A pesar de que representan el único grupo de fenómenos transpersonales de los que los círculos académicos occidentales han llegado a ocuparse ocasionalmente, por desgracia su enfoque ha sido siempre decididamente negativo.

Desde una perspectiva más amplia, no existe razón alguna para no clasificar los fenómenos denominados paranormales en una categoría especial. Dado que otros tipos de experiencias transpersonales suelen facilitar el acceso a una nueva información sobre el universo por canales extrasensoriales, la frontera que separa la psicología de la parapsicología desaparece, o por lo menos se convierte en bastante arbitraria, a partir del momento en que se admite y reconoce la existencia del dominio transpersonal.

El reto filosófico de las observaciones descritas, ya en sí imponente, se ve todavía aumentado por el hecho de que en los estados no ordinarios de conciencia, las experiencias transpersonales que reflejan correctamente el mundo material aparecen en el mismo continuo e íntimamente relacionadas con otras cuyo contenido, según la visión occidental del mundo, no forma parte de la realidad objetiva. Cabe mencionar en este contexto los arquetipos junguianos: divinidades, demonios, semidioses, superhéroes y complejas secuencias mitológicas, chamánicas, legendarias y de cuentos de hadas. Incluso estas experiencias pueden aportar información precisa sobre el simbolismo religioso, el folklore y las estructuras míticas de diversas culturas anteriormente desconocidas para el sujeto.

Las experiencias transpersonales ocupan una posición muy especial en nuestro intento de construir un mapa fidedigno del territorio de la psique humana. El nivel analítico-recordatorio y el inconsciente individual son de una naturaleza claramente biográfica. La dinámica perinatal parece representar una intersección o frontera entre lo personal y lo transpersonal, como lo refleja su profunda asociación con el nacimiento y la muerte, principio y fin de la existencia humana individual. Los fenómenos transpersonales facilitados por la terapia holotrópica o los métodos chamánicos tradicionales revelan conexiones entre el individuo y el cosmos actualmente incomprensibles. Lo único que podemos decir es que, en algún lugar del proceso perinatal, parece tener lugar un extraño salto cualitativo al estilo del de una cinta de Móbius, en el que la autoexploración profunda del inconsciente individual se convierte en un proceso de aventuras experienciales en la amplitud del universo, cuyo calificativo más adecuado sería el de conciencia cósmica o mente superconsciente.

Importancia terapéutica del proceso muerte-renacimiento

La cartografía ampliada que acabamos de describir es de una importancia fundamental para todo enfoque serio de los fenómenos tales como los estados psicodélicos, el chamanismo, la religión, el misticismo, los ritos de paso, la mitología, la parapsicología, la tanatología y la psicosis. No se trata de una mera cuestión de interés intelectual, sino que sus consecuencias son profundas y revolucionarias para la comprensión de la psicopatología, y ofrecen nuevas posibilidades terapéuticas no imaginadas por la psiquiatría tradicional.

En general, la arquitectura de la psicopatología que se manifiesta en el trabajo diario es infinitamente más compleja e intrincada de lo que sugieren las teorías vigentes de la personalidad. Según estas nuevas observaciones, son pocos o ninguno los síndromes emocionales y psicosomáticos que puedan explicarse exclusivamente a partir de la dinámica del inconsciente individual. Están significativamente relacionados con el trauma del nacimiento y el miedo a la muerte, y su resolución exige una confrontación vívida con el proceso muerte-renacimiento. Por consiguiente, hemos llegado a la conclusión de que nuestro modelo teórico de la psique humana es compatible con los antiguos sistemas de creencias chamánicas, que también integran las experiencias de la muerte y el renacimiento.

El trabajo revela día a día que en la estructura dinámica de los síntomas psicogenéticos intervienen energías emocionales y físicas extremadamente poderosas. Por ello, todo intento de influir en ellas por medios puramente verbales, como en las psicoterapias tradicionales, es de un valor altamente cuestionable. Se necesita un contexto terapéutico que permita y facilite la experiencia directa, para obtener resultados apreciables en un espacio de tiempo razonable. Además, debido a los múltiples niveles de la naturaleza de los síntomas psicogenéticos, el marco conceptual del terapeuta debe incluir los niveles perinatal y transpersonal de la psique, a fin de que la terapia sea plenamente eficaz.

Mientras el proceso de la terapia se limite al nivel biográfico, los resultados terapéuticos serán generalmente bastante limitados, a no ser que el material a tratar pertenezca a gestalts inacabadas de traumas físicos graves. Tanto los resultados inmediatos como los producidos a largo plazo son mucho más dramáticos cuando la autoexploración se profundiza e incluye secuencias más profundas; sobradamente conocida de nuestros antepasados chamánicos, hasta estos momentos les ha pasado en gran parte inadvertida a los psicoterapeutas verbales occidentales. Sin embargo, nosotros hemos descubierto que las experiencias de naturaleza perinatal pueden influir profundamente en la claustrofobia y en otros tipos de estados de ansiedad o depresión, en las tendencias suicidas, el alcoholismo, la drogadicción, el asma, la jaqueca, las inclinaciones sadomasoquistas y muchos otros problemas, tanto si éstas se facilitan por medios holotrópicos, chamánicos u otros.

Pero en los casos en que las raíces del problema están ancladas en el dominio transpersonal, sólo se podrá alcanzar una solución definitiva cuando el paciente permita que tenga lugar una confrontación con el tipo específico de experiencia transpersonal con el que el problema esté relacionado. Puede tratarse de una experiencia intensa de una encarnación anterior, una identificación con una forma animal, una secuencia arquetípica o mitológica, un tema del inconsciente racial o colectivo, o muchas otras. La ausencia de prejuicios y confianza en el proceso son requisitos importantísimos -tanto por parte del terapeuta como por parte del paciente - para el éxito de la terapia.

Como se ha dicho anteriormente, las experiencias del trabajo profundo también corroboran la estrategia general terapéutica y de autoexploración sugerida originalmente por Carl Gustav Jung, quien reconoció que la psique está dotada de un poderoso potencial autocurativo y que la fuente de sus fuerzas autónomas de curación se halla en el inconsciente colectivo. Desde esta perspectiva, la labor del terapeuta no debe consistir, por consiguiente, en comprender racionalmente el problema del paciente, a fin de utilizar alguna técnica específica para cambiar la situación según un plan preconcebido, sino en mediar y facilitar el acceso del paciente a los niveles más profundos de la psique. Entonces, la curación se produce como consecuencia de una interrelación dialéctica entre el inconsciente individual y el colectivo. Aquí cabe establecer un paralelismo con la función tradicional del chamán, como mediador entre los reinos humano y espiritual.

Por tanto, una técnica psicoterapéutica basada en las observaciones de la investigación moderna sobre la conciencia, como la terapia holotrópica, se basa primordialmente en la experiencia directa como instrumento esencial de transformación. Los enfoques verbales se utilizan exclusivamente durante el período de preparación, y de nuevo en una sesión posterior, para facilitar la integración de la experiencia. El terapeuta crea un marco de apoyo, establece una buena relación de trabajo con el paciente y ofrece una técnica capaz de activar el inconsciente: respiración, música, tambores chamánicos, meditación o drogas psicodélicas.

En estas circunstancias se refuerzan los síntomas preexistentes y otros anteriormente latentes emergen a la conciencia. La función del terapeuta es entonces la de estimular y apoyar incondicionalmente las secuencias surgentes, con plena confianza en la autonomía y espontaneidad del proceso curativo. Los síntomas representan energía bloqueada y, en definitiva, experiencia condensada. En este contexto, un síntoma representa tanto una oportunidad como un problema.

Al liberar la energía, el síntoma se transforma en experiencia consciente y se consume. Es importante que el terapeuta apoye el despliegue elemental sin interferir ni intervenir en la naturaleza de la experiencia, tanto si es biográfica, perinatal, como transpersonal. El apoyo incondicional debe continuar, aunque el terapeuta no comprenda el proceso o tome una forma desconocida para él. En lugar de intentar interpretar todo el material emergente en términos de un sistema teórico cerrado, como en el psicoanálisis y otros enfoques parecidos, el terapeuta se convierte en un compañero de aventura, que puede aprender algo nuevo en cada sesión.