Sunday, June 28, 2009

SECUELAS DE LA VISITA A WASHINGTON ¿Un nuevo mesías?:
La construcción de Barack Obama

Encandiló a nuestros periodistas y Michelle Bachelet lo calificó como "un ídolo para los chilenos". Su autobiografía lidera hace 12 semanas el ranking nacional de libros. Una lectura atenta de sus páginas ayuda a entender su estilo para ejercer el poder y la atracción que despliega sobre sus seguidores.

GONZALO GARCÉS Escritor

Los cómicos profesionales, en Estados Unidos, se quejan de lo difícil que es hacer humor con Barack Obama. Hay algo en ese hombre que desalienta el humor. En parte es la falta de esos rasgos salientes que son el material del parodista: el optimismo incombustible de Reagan, la rigidez patricia de Bush padre, el aura de indecencia de Clinton, la rusticidad de Bush hijo.


Lo más parecido a esto, en Obama, sería su famosa calma. Pero el tema apenas arranca alguna sonrisa; después de todo, la calma no es un defecto. "Bromear con los puntos fuertes de un gobernante no es humor", se irrita Christopher Hitchens, "es obsecuencia". Quizá quien más se acercó a una parodia eficaz fue el propio Obama, que durante una de las cenas con la prensa bromeó: "Debo confesar algo: mi nombre no es Obama. Vengo del planeta Kryptón, y el nombre de mi padre es Jor-El". Eran los días finales de la campaña presidencial, cuando algunos lo acusaban de mesianismo.


Y si tampoco esa autoparodia fue especialmente graciosa, al menos tocó una posible línea de quiebre en la imagen de Obama, un lado desmesurado que ya es, en cierta medida, una antesala del ridículo. Porque Superman no es sino la versión pop de otra figura, también perfecta, también venida de fuera de nuestro mundo con una misión salvadora, y que siendo más que un hombre se rebajó, por compasión, a vivir la vida de un hombre.


El descenso voluntario


Estas reflexiones se me ocurren a cuenta de "Los sueños de mi padre", la autobiografía que Obama. El libro relata su infancia viajera: su nacimiento en Hawaii, como hijo de una blanca de Kansas y un negro de Kenia, sus años en Indonesia, su paso por Los Angeles, Nueva York y Chicago, antes de emprender un viaje a África en busca de sus raíces. Mucho se ha hablado de la calidad literaria del libro, que Obama, según se repite, escribió sin ayuda; pero hay un aspecto, creo, todavía más sorprendente.


Las autobiografías de políticos son, típicamente, el relato de un ascenso. Se narra la infancia y adolescencia; luego aparece la llamada del deber, que conduce al protagonista o la protagonista hasta la cima. "Mi vida", de Bill Clinton, no deja de enfatizar el contraste entre el simple muchacho de Arkansas y el líder que presidió sobre uno de los períodos más brillantes en la historia de los Estados Unidos. Incluso Charles de Gaulle, con su inocultable sentimiento aristocrático de haber nacido para mandar, relata su ingreso en la actividad política inequívocamente como una elevación. Pero Obama no. "Los sueños de mi padre" es el único caso que conozco en que una iniciación a la política se relata como un descenso. Desde el origen en el luminoso y tolerante Hawaii hasta el trabajo como organizador comunitario en los violentos suburbios fabriles de Chicago, Obama no está muy lejos de presentarse como alguien que, a la manera de Cristo, ha renunciado en forma voluntaria al cielo para compartir los sufrimientos de los hombres en la desdichada Tierra.


Claro que Obama nunca presenta su descenso como un asunto de caridad. Si, pudiendo quedarse para siempre en Hawaii, decide terminar sus estudios en Los Angeles, si tampoco este lugar lo satisface y se traslada a Nueva York, y si una vez ahí decide abandonar un empleo lucrativo para ir a ensuciarse con el barro del South Side de Chicago, se trata -como nos recuerda a cada paso- de una busca de su propia identidad.


Hijo de una blanca, criado por blancos y crecido en un lugar de bajo conflicto racial, Obama podría asimilarse a la cultura americana mainstream ; pero no olvida su lado negro. No se lo permite el recuerdo de su padre ausente, a quien el joven Obama imagina como un luchador por la dignidad de Kenia. No se lo permiten sus abuelos blancos, que le cuentan cómo se fueron de Texas porque les disgustaba el racismo imperante. Ni tampoco la ocasional anciana que aprieta su bolso, inquieta, cuando lo ve pasar. Así pues, hasta el entorno suavizado de Hawaii ascienden esas burbujas de un conflicto muy anterior, que Obama intuye como el fundamento mismo del drama americano, pero también, como mestizo, inseparable de su identidad personal. Así, su descenso representa, al mismo tiempo, un acto de contrición -la renuncia a la tentación de "blanquearse"-, un reconocimiento de que la historia de su país es una historia de conflictos raciales y sociales, y una apropiación de esa historia turbulenta.


La naturaleza del poder


¿Y qué descubre Obama en su viaje? Antes que nada, una manera de entender el poder: el hecho elemental, pero típicamente ignorado o negado por los privilegiados, de que el poder se ejerce inevitablemente sobre alguien, y la mayoría de las veces a costa de alguien. En "Los sueños de mi padre" hay un pasaje que vale la pena citar entero, porque revela como pocos la visión del mundo del actual Presidente de Estados Unidos: "Poder. La palabra se fijó en la mente de mi madre como una maldición. En Estados Unidos, por lo general, permanecía oculto hasta que escarbabas bajo la superficie de las cosas; hasta que visitabas una reserva india o hablabas con un negro cuya confianza habías ganado". Es decir que el poder tiende a ser invisible para sus beneficiarios; para éstos -los blancos, los ricos, los habitantes del primer mundo- es quizá irreprimible la tentación de considerar el orden que los encumbra como natural, una repartición armoniosa de los papeles o incluso una forma de justicia. Sólo mirándolo desde el lado menos favorecido aparece el poder como es realmente.


Pero aquí vuelve a aparecer el costado mesiánico de la personalidad y la figura pública de Obama, y lo que lo separa definitivamente de la figura de tipo revolucionario. Porque, aun aceptando el punto de vista de las víctimas, se niega a aceptar el resentimiento contra los victimarios. Otro aspecto notable es esta renuencia a construir su legitimidad por oposición a un adversario o enemigo. De nuevo: Reagan tenía al "Imperio del Mal" comunista, Clinton denunciaba la "vasta conspiración de ultraderecha", Bush tenía su "Eje del Mal". El organizador comunitario Obama, lo mismo que el presidente Obama, rechaza cada ocasión de aglutinar a sus tropas señalando a un enemigo, y prefiere apelar a la idea del progreso, a la busca de intereses comunes.


La retórica de Obama tiende a denunciar, en abstracto, al prejuicio, a la intolerancia, al conformismo; rara vez a quienes lo ejercen. Esto puede comprobarse en su reciente discurso oficial en la Universidad de El Cairo tanto como en el relato de sus esfuerzos juveniles en "Los sueños de mi padre." Cuando un amigo negro del liceo se queja de que las chicas blancas a las que invita a salir son racistas, Obama responde que probablemente no sea así, sino que prefieren salir con alguien que se parezca a su padre o su hermano. Cuando lo ofende un entrenador de básquetbol que trata de niggers al equipo adversario, o una chica que se pregunta en voz alta de qué de quejan tanto los negros, no tarda en encontrarles excusas: no han vivido el prejuicio en carne propia, no pueden darse cuenta. Y cuando llega a Chicago y comprueba el resentimiento, el autodesprecio y los impulsos autodestructivos que doscientos años de desfavor han inculcado en la comunidad negra, reconoce que el activismo de Malcolm X o el nacionalismo de la organización Nation of Islam han logrado restaurar en los negros una parte de necesaria autoestima; pero se niega a aceptar que ésta deba apoyarse en el odio a los blancos. Obama no lo dice, pero en su libro este dilema se resuelve desplazando el conflicto desde lo racial hacia lo social. En concreto: el primer relativo éxito que Obama se anota en Chicago consiste en lograr movilizar a los vecinos del barrio pobre de Altgeld -negros y blancos- para reclamar que una alcaldía renuente se decida a retirar el amianto de las viviendas baratas donde, se sospecha, está presente. Típicamente, Obama se felicita del logro que supone lograr que gente de razas, edades y oficios diferentes se movilice para sobreponerse a "la inercia".


Nunca Obama ha desmentido esta mezcla de idealismo y realismo duro, esa llamada a la unidad en nombre de los intereses compartidos. La línea más recordada de su discurso ante la convención demócrata de 2004 fue: "No hay una América conservadora y una América progresista: hay los Estados Unidos de América", perogrullada que resonó poderosamente en los Estados Unidos hartos de la polarización imperante desde los tiempos de Nixon.


Y en el discurso de El Cairo volvió al mismo esquema. Siempre el garante de la ecuanimidad en el debate es él mismo, su historia, el color de su piel. Para asentar su legitimidad como árbitro entre Occidente y el mundo musulmán, empieza por recordar que él mismo es un cruce de culturas y razas: recuerda que su familia africana incluye a "generaciones de musulmanes" y que de niño él mismo pasó varios años en Indonesia y oyó la llamada del azaan al amanecer y al caer el sol. Estas credenciales son completadas con un recuento, inusualmente crudo, de los motivos de desconfianza del mundo musulmán hacia los occidentales, y de sus no menos numerosas aspiraciones. Entonces, cuando está seguro de reflejar el punto de vista y los deseos de su público, Obama pasa a la siguiente fase: los reclamos. Ayuda contra el terrorismo, paz entre israelíes y palestinos, democratización. Esto último es importante. En "Los sueños de mi padre", Obama reconoce que la razonable busca de intereses compartidos no basta; que hace falta un elemento más, uno que no por casualidad el cristianismo considera como una de las virtudes teologales: la esperanza.


Fue la capacidad de crear una perfecta ilusión de empatía, de convertirse en receptáculo de la esperanza de sectores diversos, a veces opuestos, lo que terminó de construir a Obama como fuerza política. A este nuevo rasgo mesiánico otros lo llaman, de modo más materialista, el jiu-jitsu de Obama: se trata de usar siempre la fuerza del otro. En la actual puja para reformar la seguridad social ha optado por fomentar en forma desmesurada las esperanzas de conservadores y progresistas, esperando permanecer por encima de las trifulcas para, luego, aparecer como único árbitro imparcial y decidir realmente. No importa: mientras permanezca en su papel de generador de esperanza, Obama estará en el centro del poder sin mancharse con el poder. De ahí a caminar sobre las aguas no hay demasiado trecho.


Bromas sobre un mesías


¿Hay chistes sobre mesías? Yo conozco uno sobre Buda, aunque su calidad de mesías es discutible. Pregunta: ¿qué le pide el Buda al vendedor de hot-dogs ? Respuesta: "Hágame Uno con Todo". El otro chiste es un poco mejor. Entra Jesús donde Lázaro y le dice: "Lázaro, levántate y anda". No pasa nada. Jesús insiste: "Lázaro: levántate y anda". Nada. Los presentes empiezan a ponerse nerviosos. Jesús grita: "¡Lázaro! ¡Levántate y anda!" Nada. Entonces se vuelve hacia la concurrencia y exclama: "¡Pero este tipo está muerto!".


Convencido de que el liderazgo de Obama es de tipo mesiánico -aunque sea un mesianismo "realista"-, creo que ambos chistes dan una idea de lo que puede llegar a ser, un día, el humor sobre él. Es difícil parodiar a Obama porque, psicológicamente hablando, de momento Obama no existe como individuo: es apenas un punto en el que convergen los deseos del mundo. Pero si las promesas no se cumplieran, la retórica sublime de Obama aparecería (como en el chiste budista) como grandes palabras aplicadas a una realidad banal. En cuanto al país que lo llevó al poder, ahora está postrado, y tampoco se puede descartar que, si no logra levantarse, sea porque para resucitarlo hacía falta un Dios y no un hombre.

Friday, June 26, 2009

Hernán Cortés
Columnista
El crash final

La motivación de esta columna es la de aconsejar a los afiliados de
los fondos de pensiones que se cambien al fondo que tenga una menor
proporción de acciones.


Hernán Cortés

Hernán Cortés | Columnista | Diario Financiero Online
El crash final

Miércoles 24 de junio 2009

El desplome final de los precios de las acciones en Estados Unidos
está comenzando. Este crash hará que las acciones pierdan una parte
importante de su valor tanto en Estados Unidos como en los demás
países. De hecho, la motivación de esta columna es la de aconsejar a
los afiliados de los fondos de pensiones que se cambien al fondo que
tenga una menor proporción de acciones.

El índice S&P 500 aumentó 38,5% entre el 2 de marzo y el 12 de junio
de este año. Esta alza, de sí impresionante, no es única ni extraña.
En el gran crash de la bolsa de Estados Unidos entre 1929 y 1932 hubo
cuatro rebotes en que las acciones subieron más de 20%, y, sin
embargo, las acciones cayeron casi 90% desde su punto más alto en 1929
y su punto más bajo en 1932.

Lo importante es poder discernir si es sólo un rebote que interrumpe
transitoriamente la caída de las acciones o es un genuino aumento
dentro de un mercado al alza. Para ello, es necesario decodificar la
estructura de los precios de las acciones, Al hacerlo, el aumento de
marzo a junio es claramente un rebote, el cual al terminar conduce a
una fase de severa caída del precio de las acciones.

Esta última fase llevará al índice S&P 500 desde su actual nivel de
925 a un nivel de menos de 500 y con alta probabilidad, a 400. Esto
significa una caída desde los actuales niveles de entre 45% y 55%.

Más importante aún, la caída total de las acciones desde su nivel
máximo (1557 en octubre 1 de 2007), sería del orden del 70%-75%.

Sabemos que el grado de colapso de los precios de las acciones guarda
estrecha relación con el grado de colapso subsiguiente de la actividad
económica, con lo cual esta información nos indica que estamos en
presencia no de una simple recesión, cuyo final está próximo, sino de
una contracción económica mayor a nivel mundial.

Estoy consciente que la opinión aceptada por la mayoría de los
economista y otros expertos de que lo peor de la crisis ya ha pasado
se contradice con lo planteado aquí.
El rebote de los precios de las acciones en Estados Unidos y en el
resto del mundo ha generado hoy un creciente optimismo, llevando a un
consenso de que la crisis ha tocado fondo. Incluso, los así llamados
“gurúes del pesimismo”, el profesor Nouriel Roubini y el Premio Nobel
de Economía Paul Krugman, se manifestaron optimistas de que lo peor de
la crisis había pasado.

Esta opinión puede explicarse porque el rebote del precio de las
acciones fue significativamente alto -casi 40%, sin que haya claridad
entre los expertos de si éste es un rebote o un aumento genuino de más
largo plazo. O puede ser que la contundencia del rebote haya llevado a
una forma lineal de pensamiento: si ha subido tanto es porque seguirá
subiendo. Esto es muy común cuando se carece de una teoría definida
para estudiar los mercados financieros. Y está claro que los
economistas no tenemos una teoría adecuada para este fin.

Siempre he recordado el artículo de un destacado profesor de MIT,
líder en economía internacional y al cual le tengo especial cariño
desde nuestros tiempos de alumnos en la Universidad de Chicago. El
artículo se publicó en julio de 1998, después de 16 años de
crecimiento sostenido y en uno de los períodos más llenos de euforia y
optimismo respecto de la economía norteamericana.

El artículo dice textualmente: “Esta expansión económica durará para
siempre.” No dos o tres años. Para siempre.

Con los ojos de hoy, el artículo nos provoca incredulidad, pero en esa
época, no hubo una opinión que disintiera de la de este insigne
economista. La gran mayoría estaba también eufórica. Esta exuberancia
se racionalizó porque ésa era una Nueva Economía que no daba lugar a
las recesiones. “La economía norteamericana -continúa el artículo - no
verá una recesión por muchos, muchos años”. “No queremos una recesión,
no la necesitamos y, como tenemos las herramientas para seguir
impulsando la actual expansión, no tendremos recesión.” Meses después,
comenzó la caída de las bolsas y un año más tarde la recesión de 2001.

Tenemos aquí a un gran economista, que plantea una opinión totalmente
errada que va en contra de siglos de historia económica. ¿Cómo puede
ser? La explicación es que los economistas e incluso los grandes
economistas carecen de una teoría adecuada para estudiar los mercados
financieros y su relación con los quiebres de la actividad económica.
En consecuencia, se contagian con la euforia y la exuberancia
ambiental y plantean su opinión basada en este contagio. Algo parecido
ha sucedido en estos últimos meses.
Certifica.com

Wednesday, June 24, 2009

Acuerdo en caso de amante que delató al marido: Mujer lo suplantó en Facebook y envió mensajes a la esposa

A un acuerdo reparatorio llegaron ayer Evelyn Salman y Fernando Durán, en el llamado caso Facebook. La mujer ingresó al correo electrónico y Facebook de Durán -con quien mantenía una relación extramarital- y haciéndose pasar por él, envió mensajes a la esposa delatando la infidelidad. El tribunal ordenó que la mujer debe devolver un notebook, un cargador y una impresora, y ofrecer disculpas públicas al afectado. Además, no podrá acercarse a Durán.

Web 2.0, SEO, videoblogs, podcasts y mobloging en Exponet 2009
Preparado por Rebeca Zuñiga para New Media, UFM
Revisión de texto: Daphne Ortiz

Del 18 al 20 de marzo, se realizó en la Ciudad de Guatemala, el evento Exponet 2009 , en donde expertos latinoamericanos en las áreas de desarrollo, diseño, posicionamiento y contenido Web compartieron su experiencia y conocimientos sobre las mejores prácticas en Internet y desmitificaron la Web 2.0

Eduardo Arcos en Exponet 2009

Tuve la oportunidad de participar en algunas de las charlas:
♦ Sólo Sé Que No Seo Nada
posicionamiento1Dictada por Carlos Chacón de Costa Rica, mejor conocido como SEO Charlie, explicó qué significa posicionamiento, la forma en que funcionan los motores de búsqueda, diferencia entre un SEO natural y uno artificial (PPC – pago por click), herramientas para webmasters para optimizar posicionamiento de los sitios de Internet; como AdWords; la importancia de las palabras clave, construcción de enlaces, la utilización de otras aplicaciones Social Media como Youtube, Flickr, Facebook y Twitter entre otros. Así también compartió con los asistentes sobre la importancia del análisis de tráfico utilizando herramientas como StatCounter, Mint y Google Analytics. (ver presentación)
Asistí a la primera conferencia sobre videoblogs dictada por Eduardo Arcos, creador de Alt1040 e Hipertextual. Su excelente contenido y presentación me invitó a participar en las siguientes, así que al final participé en sus tres presentaciones:

♦Sonría, lo estamos filmando! Videoblogs y videopodcast como complemento a estrategias de contenido altamente empático

La conferencia dio inicio resaltando la diferencia entre los medios de comunicación tradicionales y los nuevos medios en Internet; entre ellos los podcasts y videoblogs, cuyas características son realmente convenientes para los usuarios hoy en día, gracias a que son recursos disponibles bajo demanda y, por suscripción; además, existe control total del recurso (adelantar, pausar, regresar, etc.), elección, flexibilidad y la cantidad de contenido disponible. Así también, mencionó algunos servicios y aplicaciones disponibles tales como: entre otros.

♦No solo de blogs vive el hombre.- La Web 2.0 abre posibilidades mucho más allá de blogs y facebook

Durante esta conferencia, Eduardo Arcos dedicó buen tiempo en aclarar el tema Web 2.0, que en muchas ocasiones es confundido como una herramienta, una tendencia, el modelo que domina la Web, entre otros apelativos que no le corresponden. Así también, entre los comentarios de la concurrencia resaltó que este término es la forma en como muchos desarrolladores lo usan como un “valor agregado” a sus servicios, cuando en realidad no lo es. A través de un cuadro comparativo, puso en perspectiva la evolución de varias herramientas y el “sentido de comunidad” que se vive actualmente.

El Internet en todos lados: del escritorio a la vida diaria por medio de la portabilidad
La charla dió inicio citando al canadiense Steve Mann, quien fuera denominado en su momento como un Cyborg, por su inventiva de conectarse dispositivos al cuerpo para transmitir imágenes de su entorno. El concepto de “existential media” como una forma de autoexpresión e interacción social ha derivado en el constante esfuerzo por desarrollar nuevas herramientas de comunicación que van mucho más allá de una computadora conectada a Internet. El Mobloging, un fenómeno de comunicación para compartir información sucitado a partir del surgimiento de las mejoras a los dispositivos móviles, desde las PALM hasta el iPhone. Así también, Eduardo Arcos platicó sobre el lifecast, transmisión de vídeo por Internet vía streaming a través de servicios como Justin.tv, herramientas de geolocalización como Google Latitude y nuevos productos próximos a salir al mercado como el Fitbit.

hoyosEs interesante observar en estos eventos, la tecnología que utilizan los participantes y organizadores. Con una conexión de Internet inalámbrica habilitada, las discusiones y comentarios salieron del salón de exposiciones, gracias a que los participantes comentaban en vivo sus impresiones vía Twitter, y envíaban fotografías a través de TwitPic .

Algunas de las charlas fueron transmitidas en vivo vía Ustream, a través del equipo de producción que se encontraba grabando la actividad y vía Qik utilizando un iphone. Talvez lo único que encontré un poco fuera de lugar para un evento de tecnología; es que las evaluaciones de las conferencias se debían llenar a mano ;-)

Llegamos a 100 videos publicados en Youtube.com

Tenemos el agrado de informarles que el departamento de New Media de la Universidad Francisco Marroquín pone a su disposición el canal newmediaufm en Youtube.com.

El proyecto inició en enero de 2007 y a la fecha recopila una colección de más 100 vídeos de entrevistas y audiovisuales enfocados en la difusión de las ideas de la libertad, emprendimiento, tecnología, educación entre otros.

Agradecemos a todos los entrevistados; profesionales y académicos destacados por su contribución no sólo en el crecimiento, sino en la excelente calidad de esta colección.

Los invitamos a ver y compartir este valioso material.

Saludos cordiales,

Tuesday, June 16, 2009

Jesús Palacios: "Las teorías conspiratorias contienen ideas consolatorias y fáciles de vender"

El efecto pernicioso de la violencia audiovisual, en cualquiera de sus manifestaciones, es uno de los mandamientos indiscutibles que todo buen ciudadano políticamente correcto guarda entre su catecismo personal. Es una regla matemática aprendida de memoria, un argumento de barra de bar con el que explicamos sucesos trágicos y desagradables. Sin embargo, un pequeño roce en su cubierta nos hace descubrir muchas hendiduras que contradicen esta ecuación. En su reciente libro, Juegos Mortales, el escritor Jesús Palacios recorre y analiza las infamias que, desde los medios informativos, se han vertido contra los videojuegos, los juegos de rol y el heavy metal, aficiones que él denomina irónicamente "el lado oscuro". Y lo hace con un arma mucho más poderosa que una katana, un machete o una pistola: la palabra.

Por José Antonio Planes Pedreño.

© Patricia Álvarez
© Patricia Álvarez

—¿Por qué la triada de elementos a los que llamas el lado oscuro, es decir, los juegos de rol, los videojuegos y el heavy metal han contado con tan pocos defensores en los medios de comunicación?

—Son muy incómodos de defender. Reivindicar como un valor positivo, estético, y hasta social, unos elementos de la cultura popular y juvenil, desprestigiados de forma constante por los medios informativos, y desprestigiados también por el propio medio en donde nacen, hace que tengan pocos defensores de prestigio. Hay muy poca gente situada en las altas esferas culturales e informativas que confiese que juega a videojuegos violentos o que disfruta con determinadas películas violentas. Y ya no digamos con aspectos de subculturas juveniles más concretas, como los juegos de rol, el rock satánico o el heavy metal más oscuro: se encuentran totalmente condenados al ostracismo. Son elementos de la cultura actual que no gusta reconocer su existencia y que, incluso, como trato de demostrar en el libro, son criminalizados; y los convierten en cabezas de turco.

—Una de las ideas fundamentales de tu libro es aquella en la que sostienes que cuándo se responsabiliza a un videojuego o a un juego de rol de un asesinato, en realidad, lo que se termina produciendo es una desviación de la responsabilidad del autor del delito, lo cuál creo que es realmente terrible.

—Absolutamente. Vivimos en una cultura que transfiere la culpabilidad del criminal a elementos abstractos, a elementos que no tienen un responsable concreto detrás; por tanto, se diluye esa responsabilidad moral y física del verdadero autor. De hecho, en gran parte de las campañas contra la violencia en videojuegos, empresas de fabricación de softwares, productoras de cine, editoriales, etc. se les acusa de que sus productos han contribuido al crimen. Sin embargo, y como consecuencia, eso trae como resultado la reducción de la pena del condenado por medio de una reducción de su responsabilidad legal. Aducen que si mató a 18 personas y era aficionado a los videojuegos, lo hizo porque éstos lo confundieron y le enseñaron a eso; le acostumbraron a la violencia. Esto es una falacia.

—De los ejemplos de sensacionalismo informativo, uno de los más sangrantes que abordas lo constituye el Asesino de la katana, en donde los medios mostraron una agresividad inusitada.

Lo que sucede con el Asesino de la katana, o el del juego de rol y similares, es que son tratados por los medios de comunicación como espectáculos de ficción. Se les aplica el mismo tratamiento narrativo que se aplicaría a una película de acción o terror; pero son hechos reales, con personas reales que han sufrido; y con miles de condicionantes para culpar exclusivamente a un videojuego concreto o los videojuegos en general. No considero que las exhibiciones de violencia en la ficción, por extremas que sean, puedan compararse nunca a la insensibilidad que causan las noticias ficcionalizadas de casos reales, en donde hablamos de violencia auténtica. Decía David Cronenberg que sólo hay un tipo que confunde la violencia de ficción con la realidad, y es el censor; es el único que no está en un manicomio. Es decir, la gente que tiene esas confusiones es porque padece algún tipo de enfermedad mental. Es verdad que puede haber algunos casos en los que a determinadas personas les puede afectar estar expuestos a una determinada obra de violencia estética. En todo caso, la enfermedad está antes de la influencia, y ésta es una influencia más entre otras muchas.

"Jamás se ha encontrado una snuff movie auténtica; no hay ninguna prueba de la existencia de redes organizadas"

—En el caso de las adolescentes de Alcàsser, resulta escalofriante la oleada de noticias que se sucedieron alentando una teoría conspirativa con la que se implicaba a altos cargos del partido socialista. Actualmente, algunos medios también han sugerido teorías conspirativas para explicar el significado del 11-M, de lo que se deduce que utilizar este tipo de argumentos es un reclamo muy útil para aumentar las audiencias.

—Efectivamente. Las manías conspiranoides, igual que la satanización de los videojuegos, juegos de rol, etc. tienen su origen en Estados Unidos e Inglaterra, y llegaron aquí con unos años de retraso, pero eso sí, empujando con fuerza. Es evidente que las teorías conspiratorias contienen ideas muy consolatorias y muy fáciles de vender. La propia idea de la snuff movie es una idea conspiratoria; la idea de ese mundo de directores de cine porno extremo y mafioso que asesinan a personas, aunque sus desapariciones no se denuncien. Pero claro, la conspiración explica eso y mucho más; y mantiene a la población en una tensión constante, en una impotencia absoluta, haciéndoles creer que nada que hagan o digan puede cambiar lo que les rodea. Eso sí que es una manipulación violenta de la mente humana, de las opiniones y de las ideas.

© Patricia Álvarez
© Patricia Álvarez

—Precisamente, sobre cómo violentar la propia realidad estamos asistiendo en primera línea a un caso paridigmático: el caso Madeleine.

—Sí. Desde hace muchísimos años, prácticamente desde el caso de las niñas de Alcàsser, no teníamos nada sabroso que echarnos a la boca, y el caso Madeleine lo han convertido en un fenómeno que, en realidad, es un montaje sobre un suceso trágico, triste, y misterioso en cierto modo, hasta que se descubra lo ocurrido. De no haber ocurrido en las condiciones que ocurrió, en un país vecino, relacionado con la propia España, con elementos de melodrama familiar, y vinculado al mundo de la trata de blancas, el abuso de menores y las mafias de la pedofilia, realmente no hubiera llamado la atención más allá de una nota a pie de página en la sección de sucesos. Sin embargo, es como si los medios de comunicación hubiesen decidido demostrarnos una vez más cómo pueden crear un estado de alarma social, un interés artificial en la gente, distrayéndose de los crímenes cotidianos.

"La introducción de lo políticamente correcto en los géneros tradicionalmente violentos, como el terror o la acción, tiende a rebajar esa estética de la violencia para presentarla moralmente sostenida por una coartada"

—Alejandro Amenábar descubrió a muchos espectadores la presunta existencia de las snuff movies con su ópera prima, Tesis (1996). Sin embargo, en tus páginas afirmas categóricamente que se trata de una leyenda urbana.

El tema de las snuff movies es uno de los más queridos por los medios de información más sensacionalistas porque promueve la idea de que el cine violento o pornográfico lleva indefectiblemente a un cine asesino o a un cine que retrata asesino reales. Sin embargo, esto queda totalmente desacreditado por el hecho de que la snuff movie, como industria del porno asesino extremo, no existe. Jamás se ha encontrado una snuff movie auténtica; no hay ninguna prueba de la existencia de redes organizadas. La propia idea es prácticamente absurda. Nadie, ningún experto de ningún tipo, es capaz de adivinar, a través de una imagen filmada, si se trata de un crimen real o de un trucaje. Por tanto, es absurdo que quien pudiera estar interesado en este morboso producto pague un dineral sin poder saber si es real.

© Patricia Álvarez
© Patricia Álvarez

—Tanto Tesis como Nadie conoce a nadie (Mateo Gil, 1999) no salen muy bien paradas en tu libro porque piensas que hacen retratos deformados del snuff movie y los juegos de rol respectivamente. Sin embargo, ¿no crees que utilizan exclusivamente esos universos como puntos de partida argumentales?

—Soy duro con esas películas porque pienso que, aunque se trata de obras de ficción, contienen un elemento capcioso que me desagrada profundamente: una coartada moral en contra de esos productos, asociados al crimen en sus películas. En el caso de Tesis, con las supuestas snuff movies y el cine violento, hay escenas muy aleccionadoras, como aquella en la que el profesor de cine explica a sus alumnos una teoría amoral del cine que deja muy clara la intención del director. Y en el caso de Nadie conoce a nadie realmente contribuyó a crear un ambiente de paranoia y de persecución en torno al juego de rol. Además, esta película utiliza cierta moralina para referirse a los efectos que puede tener un juego de rol en la sociedad. Por eso, no creo que sean honestos productos de ficción que toman como punto de partida esos temas.

—De todas formas, en la actualidad la violencia en el cine se está convirtiendo en un elemento estético clarísimo. Pensemos por ejemplo en películas tan dispares como Irreversible (Gaspar Noé, 2002), Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003), La pianista (La pianiste, Michael Haneke, 2003) o La pasión de Cristo (The Passion of the Christ, Mel Gibson, 2004). Por ello, ¿no crees que el espectador está ahora más predispuesto que antes?

—Es lógico que esto ocurra en el cine, puesto que es el medio artístico por excelencia del siglo pasado. En realidad, la violencia cinematográfica forma parte de una corriente mucho mayor, que atraviesa todas las expresiones culturales y artísticas. Desde la pintura al teatro, de la literatura a la ilustración, siempre ha habido una violencia estetizada, una violencia artística, tanto en la vertiente más intelectual, en la vertiente de autor, como en la vertiente comercial. Creo que sí que es cierto que está creciendo el nivel de tolerancia, pero es normal. Pero, contrariamente a lo que dices, en los últimos años se observa una mayor timidez en el uso de la violencia y el sexo. La introducción de lo políticamente correcto en los géneros tradicionalmente violentos, como el terror o la acción, tiende a rebajar esa estética de la violencia para presentarla moralmente sostenida o justificada por una coartada. De hecho, en los últimos tiempos hay unos cuantos ejemplos de cine mainstream que, siendo teóricamente violentos, son mucho más tímidos, menos pesimistas, y menos radicales, de lo que podía ser, por ejemplo, el cine americano de Hollywood en los años setenta; que constituyó la década de la violencia por excelencia.

—En el capítulo de las conclusiones, sostienes que consumir violencia audiovisual produce un efecto catártico, pero, ¿no crees que el espectador pierde sensibilidad si está consumiendo sistemáticamente esos productos?

—Sinceramente no. Creo que se ha exagerado mucho en torno a la capacidad de los medios de ficción en provocar esa insensibilidad. En realidad, la insensibilidad ante la violencia la crean las imágenes de violencia real de los telediarios; la crea la cotidianidad explotada como un espectáculo; cuando un terremoto, un atentado, un asesinato es tratado como ficción. Ante la ficción o metaficción, el espectador sabe, o tiene el medio de saber, que está ante una construcción estética, ficticia, etc. Lo que insensibiliza es la violencia real, la que está a la vuelta de la esquina. Se insiste en que es la estética de la violencia, la violencia ficticia, la que insensibiliza; pero no es cierto. No solamente no insensibiliza, sino que en algunos casos, sensibiliza para entender cómo la violencia ficticia es una cosa y la violencia real, otra. Incluso, a veces ha tenido cierta capacidad para generar una actitud hostil hacia la violencia real, a través de las fábulas violentas que la representan. Por tanto, creo que lo que hay es mucha confusión. Por un lado, no existen pruebas científicas concluyentes en ese sentido; tampoco las hay, es cierto, acerca del efecto catártico, es un debate abierto; pero desde luego no hay ninguna prueba que demuestre una relación de causa - efecto, no ya directa, sino incluso de cierta importancia. Pienso que insensibiliza mucho más al espectador ver Gran Hermano, donde realmente se violenta la intimidad de la gente como espectáculo.

—Tal vez convendría hacer una diferenciación acerca del tratamiento de la violencia audiovisual. No es lo mismo La naranja mecánica (A Clockwork orange, 1971, Stanley Kubrick) o Una historia de violencia (A History of Violence, David Cronenberg, 2005) que películas gore o pornográficas, cuyo fin es la explotación de esos elementos.

—Pero es que son eso: puro morbo y sensacionalismo; y son tan defendibles, tan necesarias, como cualquier obra de arte violenta que tenga un nombre de peso. Son obras de ficción; nadie obliga a nadie a verlas, y no hay ninguna prueba de que jamás hayan producido efectos nocivos. Como digo en el libro, por experiencia personal puedo hablar de cientos de miles de aficionados en todo el mundo al cine pornográfico y al cine gore más extremo y son personas absolutamente inofensivas, normales y decentes. Sin embargo, es verdad, aunque sea un tópico, que en nombre de la Biblia se han cometido una gran cantidad de crímenes. Se trata de uno de los libros más violentos de la historia y eso no lo invalida ni como libro de autor, en el que caso de que juzgáramos a su autor, ni tampoco como explotation comercial, que lo es por ser mitología y leyenda. No comparto tu opinión en absoluto. La violencia directa, de explotación como fin, sin ningún componente analítico, ni filosófico, es tan digna de merecer la atención del espectador, del crítico, y de ser juzgada por principios estéticos, como cualquier otra manifestación artística.

PALACIOS, Jesús. Juegos Mortales: katanas, mentiras y cintas de video. 1ª edición. Madrid. Espasa - Calpe, 2007. 250 pág. ISBN: 9788467026344 (19,90 €).
Un hijo de Fidel cae en una trampa por internet
Antonio Castro Soto del Valle:

Antonio Castro, uno de los cinco hijos de Fidel Castro con Delia Soto del Valle, mantuvo durante ocho meses una relación amorosa vía internet con una colombiana que se hacía llamar "Claudia". Pero resultó todo falso: la mujer en realidad era Luis Domínguez, un cubano residente en Miami quien reveló el engaño a un programa de televisión de esa ciudad.Su objetivo era "destrozar el mito de la impenetrabilidad" del sistema de seguridad cubano, confesó Domínguez, según lo citó The Miami Herald.Antonio, quien es el médico del equipo nacional cubano de béisbol, nunca reveló secretos de Estado ni mencionó a su padre durante las más de 20 conversaciones por internet con "Claudia". Sin embargo, le envió los que dijo eran su número de teléfono y su dirección en La Habana.También, le confidenció que no tenía guardaespaldas y anunció por anticipado un viaje a México, datos que fueron interpretados por Domínguez, como grietas en la muy secreta vida familiar de Fidel Castro. También mostró archivos donde Castro le habla de sus fines de semana en Varadero, de su computador Apple y su Blackberry con acceso a internet.El engaño se le ocurrió a Domínguez cuando coincidió con Castro en un torneo de béisbol en Colombia. "Antonio era una especie de estrella de rock; todos querían tomarse fotos con él, en particular, las mujeres hermosas", recordó.Entonces, creó un perfil de mujer que supuestamente le gustaría a Castro (42). Así nació Claudia Valencia, trigueña, 26 años, periodista deportiva, amante del fútbol y de la tecnología. Antonio, quien usaba la dirección electrónica canadiense tonycsport@yahoo.ca, cayó en la trampa y se hizo "amigo" de la mujer en el sitio social Tagged.