Wednesday, February 23, 2011

A raíz de proyecto de ley que estuvo a punto de aprobar Estados Unidos:
Expertos dicen que apagar internet no es una tarea sencilla

Aunque los gobiernos tomen control local de la red, se requiere de muchas voluntades y combinaciones tecnológicas para desconectarla.  

Richard García 
Estados Unidos estuvo a punto de aprobar un proyecto de ley que otorgaría al presidente de turno la posibilidad de apagar el llamado "interruptor" de internet; es decir, el acceso privado a la red en ese país, en caso de emergencia.
Fue tanta la oposición a la propuesta, que el proyecto quedó en suspenso, y esta semana reingresó consagrando el derecho a la libertad en internet e indicando explícitamente que ni el Presidente ni ningún otro funcionario del gobierno estadounidense tendrán la autoridad para dar esa orden.
¿Hasta qué punto internet puede ser desconectado en forma local por decisión de un gobierno o incluso en forma global por razones de seguridad?
"De poder, se puede, pero, dependiendo del país, es muy difícil. Por ejemplo, una forma es parar a todos los proveedores de internet. Si hay uno solo y depende del gobierno, entonces es fácil", explica Ricardo Baeza, vicepresidente de Yahoo! Research Europa y Latinoamérica.
Es justamente lo que hizo el gobierno egipcio este mes durante seis días y lo que también ha aplicado el gobierno libio desde el viernes pasado. La ventaja que tuvo este último es que hay muy pocos proveedores de internet y una sola fibra óptica. Allá el principal proveedor es Libya Telecom & Technology, empresa liderada por Muhammad al Jaddafi, hijo del dictador.
Un país paralizado
El detalle es que internet es una red que tiene múltiples caminos, indica Daniel Campos, director de Ingeniería Civil en Computación e Informática de la U. Andrés Bello. "En la medida en que pueda hacer llamadas internacionales, podría conectar mi computador con un segmento de red fuera de mi país y tener acceso a internet. Tendría que venir una decisión de interrumpir todo tipo de comunicación para cortar ese acceso, pero eso significa prácticamente detener al país".
Lo normal es que en un territorio existan múltiples proveedores privados y diferentes enlaces. En esos casos -dice Baeza-, el apagón de la web tendría que estar regulado por una ley, como la que estuvo a punto de aprobar EE.UU. "Y esto, suponiendo que todos los enlaces de internet son controlados por los proveedores", dice. Pero en algunos países es legal tener enlaces completamente privados (por ejemplo, por satélite, que se pueden contratar fuera del país).
A esto hay que agregar que también internet funciona sobre la red celular teléfonica y hay teléfonos satelitales que permiten llamar directamente a otro país y conectarse a internet vía ese medio.
Otra historia es lo que pasaría con el acceso a los servicios globales como Facebook, Twitter o Google, que tienen sus casas matrices en EE.UU. "Las grandes compañías de internet tienen servidores en varios países, así que los servicios continuarían activos, a menos que en alguna región no hubiera servidores y esa región estuviera conectada sólo vía Estados Unidos. Pero eso, que ocurría en el pasado, ya no es así", señala Baeza.
Eso sí -dice Cisternas-, sería decisión de estas empresas si consideran rentable o no seguir prestando sus servicios al resto del mundo si EE.UU. apaga su red.
Respecto de la posibilidad de un apagón total, para Florencio Utreras, director ejecutivo de la Cooperación Latinoamericana de Redes Avanzadas, requeriría de la accion de muchas voluntades, las que probablemente no estarían todas de acuerdo, y aun así técnicamente sería casi imposible, asegura.
Explica que internet está formada por la interconexion de muchos proveedores, que se enlazan a diversos niveles. "No siempre las conexiones requieren de las troncales internacionales, y existen muchas conexiones paralelas y redundantes. Sería casi imposible apagarlas todas por una decisión unilateral".
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US$ 110
millones perdió Egipto por el apagón de internet de seis días ordenado por el gobierno de Mubarak,
según la OCDE.
1.966
millones de personas están conectadas a internet en el mundo, según cifras de junio del año pasado de Nielsen.
204
millones son los usuarios de internet en Latinoamérica, de acuerdo a la misma fuente.


Filme de Banksy se perfila favorito al Oscar y se discute su veracidad

Desde que Exit through the gift shop se estrenó en 2010, se discute si se trata de un falso documental.
por Rocío Valdez
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Hace varios días, en los muros de Los Angeles comenzaron a aparecer misteriosos stencilsque se atribuyen a Banksy, el artista callejero más célebre de todos los tiempos. El 16 de febrero la ciudad despertó y vio un cartel publicitario intervenido con decadentes versiones de Mickey y Minnie Mouse. No duró mucho: los propietarios del aviso ordenaron su retiro el mismo día. Tampoco se salvó el niño soldado con una metralleta de crayones, que fue tapado por un anónimo con una mancha de pintura, ni el dibujo de Charlie Brown sosteniendo un bidón de petróleo, que fue cubierto con una lámina de madera. Este caso es curioso, pues el dueño del edificio se habría enterado del valor de la obra de Banksy y ahora no quiere que nadie la estropée.
A cuatro días de los Oscar, Banksy, el inglés de identidad desconocida, está marcando presencia y haciendo campaña en Hollywood. La cinta dirigida por él, Exit through the gift shop (Salida por la tienda de regalos), figura como favorita en la categoría de Mejor Documental. Su fama está avalada por la gran cantidad de celebridades que compran sus trabajos y que van a sus exposiciones. Todo lo que Bank- sy hace no sólo atrae fama, sino también especulación y controversia. El último revuelo tiene que ver con su presencia en la entrega de los premios: Banksy pidió asistir con una máscara de simio que ya ha usado antes para ocultar su identidad. Ayer, la dirección de los Oscar rechazó la idea, porque, según explicaron a la prensa, temen que varios sujetos disfrazados y que se hagan pasar por Banksy irrumpan en el podio a recoger la estatuilla en caso de que gane.
El documental nominado cuenta la historia de Thierry Guetta, un francés que se instaló en Los Angeles en los 80, obsesionado con filmar todo, desde la gente que iba a su tienda de ropa usada hasta su familia. En un viaje a Francia comenzó a filmar a Invader, su primo, bastante reconocido en el mundo del street art. Así despegó su carrera hacia el éxito. Eso, al menos, dice él.
En el 2005, el francés se codeaba con todos los artistas callejeros, excepto uno: Bank-sy, conocido en todo el mundo por intervenir el muro de Gaza. El propio Guetta dice: "Me decían que no tenía teléfono, y que si lo tenía, no me lo darían". Milagrosamente, Banksy viajó a Los Angeles en 2006 y le recomendaron que hablara con Guetta. "Me dijeron que él sabía dónde estaban los mejores muros de LA", ha dicho Banksy, conservando siempre su rostro incógnito.
El artista anónimo cuyas obras valen millones de dólares se encariñó con él, le abrió la puerta de su estudio y vio todas las cintas de Guetta sobre arte callejero. Entonces se le ocurrió hacer un documental sobre cómo se conocieron y cómo el francés dejó de ser un camarógrafo para transformarse en Mr. Brainwash, un artista callejero por derecho propio, cuyas obras ahora se venden en galerías por cientos de miles de dólares.
Desde que Exit through the gift shop se mostró en 2010 en Sundance y la Berlinale, las sospechas llueven: que todo es un invento, que Banksy es el verdadero Mr. Brainwash, o todo lo contrario. Lejos de ser un problema, la dudosa veracidad del documental es parte del juego de Banksy.