Tuesday, October 19, 2010

La gravedad no es determinante

Las cifras impactan. Más de mil periodistas se trasladaron a la mina San José para informar en directo; unos mil millones de personas siguieron por televisión el rescate de los trabajadores; la BBC se gastó, según informa el periódico británico Guardian, más de 120.000 euros en la cobertura del salvamento y a través de Twitter y Facebook hubo una explosión de comentarios sobre los mineros de Chile. Sucesos similares e incluso peores se dan a diario sin ser portada simultánea de los rotativos de todo el planeta. ¿Por qué son unos objeto de tanto interés y otros de tan poco?

“Los motivos son varios”, contesta Kepplinger, “para empezar, cualquier cosa que tenga que ver con la vida y la muerte, las catástrofes en general, es foco de atención de los medios. Pero además, en este caso se podían dar a conocer destinos particulares: aquí había un primer minero con nombre y apellidos, un segundo minero, un tercero… uno tenía un hijo, el otro estaba enfermo, los familiares del siguiente hacían declaraciones… la gente quiere saber esas cosas y éstas son un aliciente para todo periodista, cuyo trabajo consiste, al fin y al cabo, en contar historias. Y por último, había imágenes. Había fotos de la cápsula, había fotos desde la cápsula y uno podía imaginarse a la perfección lo que estaba pasando”.

María Segovia (izq.) hermana del minero atrapado Darío Segovia.María Segovia (izq.) hermana del minero atrapado Darío Segovia.

Noticia es que un hombre le muerda a un perro, no que un perro muerda a un hombre, reza una vieja frase hecha del periodismo que, opina Kepplinger, sigue hoy vigente. “Los medios se nutren de lo extraordinario, no de lo que ocurre a menudo, y accidentes mineros de estas dimensiones son algo fuera de lo normal”, indica. Aún así, los ha habido antes de San José sin que hayan generado tanto revuelo. “Sí, en China, por ejemplo”, reconoce el profesor, “pero de ellos no se tenían imágenes, no se conocían detalles de vida de las víctimas”.

La tragedia chilena disponía, sin embargo, de todos los elementos necesarios para consentirse en espectáculo mediático. “Hace unos años se produjo un terremoto en Irán en el que murieron miles de personas. Éste apenas encontró eco en la prensa. Sólo un poco después, en 2004, el tsunami en el Océano Índico emocionó al mundo entero y las televisiones mostraban sin cesar dramáticas secuencias de lo sucedido, porque las había”, continúa el experto, “el interés de los medios en una determinada cuestión es independiente de la gravedad de la misma; el interés de los medios en una determinada cuestión depende de las posibilidades que existan de poder narrarla periodísticamente”.

Espectáculos mediáticos de este tipo, de los que tantos tratan de sacar tajada, serán cada vez más frecuentes. ¡Siga leyendo!

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