SE PROYECTA MAÑANA EN EL FESTIVAL DE CINE INDEPENDIENTE
"Startup.com", un crudo documental sobre "la burbuja de Internet"
La película, dirigida por Chris Hedegus y Jehane Nouhaim, fue premiada por la Sociedad de Críticos de Cine Online, que la consideró el Mejor Documental del 2001. Filmada en celuloide, "Startup.com" narra el meteórico ascenso y la estrepitosa caída de Govworks.com, un emprendimiento de Internet creado en 1999 por los jóvenes Kaleil Isaza Tuzman y Tom Herman para ganar (mucho) dinero cuando los estadounidenses empezaran a pagar masivamente sus impuestos por Internet. Pero, se sabe, nada fue como se esperaba. Y el filme lo cuenta todo.
Por Pablo Strozza. De la Redacción de Clarín.com
Respetando la excelente tradición en materia de cine documental que presenta año tras año el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (www.bafilmfest.com), en esta, su cuarta edición, una de las obras del género que más curiosidad despertaba era "Startup.com" (www.startuplapelicula.com), el filme dirigido por Chris Hedegus y Jehane Nouhaim, producido por uno de los máximos expertos en la materia: D.A. Pennebaker, autor del famosísimo "Don't look back", considerado "el gran documental sobre Bob Dylan".
La película de Hedegus y Nouhaim llegó a Buenos Aires precedida por el premio al Mejor Documental 2001 de la Sociedad de Críticos de Cine Online (http://ofcs.rottentomatoes.com/movie-10000194/reviews.php). Su sinopsis es, de por sí, atractiva: propone ver, desde el preciso lugar de los hechos, el meteórico ascenso y la estrepitosa caída de Govworks.com, el emprendimiento de Internet creado por Kaleil Isaza Tuzman y Tom Herman en 1999 para ganar (mucho) dinero cuando los estadounidenses empezaran a pagar masivamente sus impuestos por Internet.
El filme no defrauda: de realización impecable, tiene categoría de documento, aunque parezca redundante, histórico. Inicialmente, sus directores pretendieron lo obvio: filmar el sueño americano de los años 90. Pero la inexorable realidad les cambió el final, que, se sabe, no fue para nada el esperado. En la primera proyección, el martes en el Hoyts Cinema del Abasto de Buenos Aires (se vuelve a dar mañana a las 15:30 horas en el mismo lugar), el público se dividió claramente en dos: "empleados y ex empleados de empresas punto com" y "cinéfilos de toda procedencia".
Para los primeros, por tratarse de un "objeto de análisis" conocido, el filme legitimó ciertas cuestiones laborales que les fueron o les siguen siendo cotidianas: el testeo de un sitio antes de su definitiva puesta online, las usuales disputas entre los llamados "tecnócratas" y los "encargados de los contenidos", y el márketing como amo y señor de gran parte de las decisiones que se tomaron (y se siguen tomando) en la mayoría de las empresas de Internet. Para los segundos, en cambio, "Startup.com" funcionó como una ventana indiscreta hacia el funcionamiento de las "punto com", miserias y ambiciones de Tuzman y Herman incluidas.
Durante todo el documental, ambos "empresarios" parecen ser absolutamente conscientes de que la cámara registra todos sus movimientos. Y es más: por momentos, su complicidad con la lente los lleva a sobreactuar algunos pasajes de su vida cotidiana. A su vez, desde el comienzo, el filme boceta un fiel retrato de cómo y cuán rápido puede cambiar una persona en función del dinero. El Tuzman que aparece al principio de la película (un ambicioso joven negro que no tiene dinero ni para una pizza al paso) es muy distinto al hombre que, al final, admite, resignado, su fracaso.
Claro está que, en el trayecto que separa a un Tuzman del otro, él y su socio se hicieron millonarios, virando de jóvenes desconocidos a personalidades ejemplares en el mundo de Internet que hasta se permitieron bromear con el entonces presidente Bill Clinton. Demasiada velocidad: un signo de los tiempos en los que vivimos. Para el final, lo que queda es una duda: ¿Nadie se imaginó que eso que parecía un fabuloso nuevo mercado podía ser apenas una burbuja? De "Startup.com" se desprende que absolutamente todos los implicados (desde los inversores hasta los emprendedores) jamás sospecharon que podía pasar lo que pasó el 14 de abril de 2000: el inolvidable "crack" del índice Nasdaq.
Por eso, la placa negra que, al final del filme, resume las peripecias de Govworks.com, que pasó de 8 a 300 empleados en un año y medio para, finalmente, terminar con sólo 50 personas (con un irónico detalle sobre la actualidad de Tuzman y Herman) y ser vendida por migajas a eGov, conduce a una reflexión, cuanto menos, posmoderna. Aquella máxima rockera, "Vivir rápido, morir joven y dejar un lindo cadáver" puede (o debe) ser remplazada por su renovada y más actualizada versión modelo tercer milenio: "Vivir rápido, llegar a la cumbre, bajar (y no derrumbarse) y, siempre, reciclarse". Y al que le quede alguna duda, que se comunique por e-mail con Tuzman y Herman.
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