Trucos publicitarios: ¿todo vale?

La pieza había sido supuestamente robada y el museo hasta ofreció una recompensa.
Sin embargo, el pulmón fue "devuelto" dos días después. Ahora la policía investiga el incidente ante versiones de que se trató, más bien, de un truco publicitario.
En el centro del escándalo queda la organizadora local de la exhibición Susan Hoefken, quien supuestamente habría urdido el "robo" con el fin de generar publicidad masiva y elevar las ventas de entrada al museo.
Funcionarios de gobierno han declarado que el "autorrobo" de Hoefken afecta la imagen del país.
Lo mismo sienten decenas de ciudadanos peruanos que han estado ventilando su enojo en la red social Facebook y se quieren comer viva a Hoefken porque -dice una de las entradas en el sitio- "nos dejó como rateros en todo el mundo".
Las autoridades peruanas ya tomaron cartas en el asunto y se espera una demanda judicial.
La "farsa" del pulmón robado en Perú
Muchas veces los publicistas recurren a trucos publicitarios para llamar la atención. ¿Cree que es válido?
¿Cuáles cree usted que son los límites de la publicidad?
Si lo de Hoefken fue "autorrobo" para atraer visitantes, ¿no cree que pudo estar justificado su truco, pues dio a conocer masivamente un evento?
¿O le parece que los publicistas llegan demasiado lejos?
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