Tuesday, June 06, 2006

Libro revelador: HITLER VIVIÓ Y MURIÓ EN CHILE PDF Imprimir E-mail
El periodista Osvaldo Muray, quien en 1966 cogió uno de los primeros hilos de la madeja que llevaría a desentrañar los misterios del caso de Colonia Dignidad, y que siguió desenredando en las páginas de Ercilla hasta los resultados que conocemos hoy, prepara un libro que dará que hablar. Su título es Chile: El último búnker de Hitler. El siguiente es un anticipo de su investigación, del análisis de las evidencias que ha reunido y de la posible huida del Führer desde Berlín para refugiarse en una isla del sur de nuestro país.

N° 3.295 del 5 al 18 de junio del 2006

Desde la base del faro Carranza, en la Séptima Región, se pueden observar los restos del submarino destruido, encallado en los roqueríos a no más de un kilómetro de la playa.
Cualquier persona que se haya interesado en Adolf Hitler, dictador de Alemania y fundador del nazismo, sabrá que su destino final se ha equilibrado entre dos alternativas: a) Se suicidó en su refugio subterráneo de Berlín, junto a Eva Braun –luego de casarse con ella–, y los cadáveres de ambos se consumieron en una pira alimentada con 200 litros de petróleo. Dicha tesis fue aceptada finalmente por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial en Europa –los Aliados, encabezados por Inglaterra, Rusia y Estados Unidos– que pronto se olvidaron del Führer. b) Hitler escapó de Berlín y abordando un submarino, integrante de un convoy de naves semejantes, se dirigió al sur del planeta.

En esta parte de la teoría hay dos versiones diferentes. La primera, que se refugió en un escondite subterráneo en un remoto y casi inexplorado territorio antártico, descubierto y bautizado por los noruegos a comienzos de los años 20 como Tierra de la Reina Maud. Y que esta tesis no era una locura lo demuestran las expediciones militares norteamericanas que fueron a la Antártida en busca de un posible búnker secreto del Führer. La segunda versión asegura que Hitler buscó refugio en Argentina, muy cerca de Bariloche. Autores que han teorizado profusamente sobre esta última posibilidad aseguran que Hitler asistió a algunas cenas en su honor, o que conversó con varias mujeres que lo reconocieron como el desaparecido líder de los nazis.

Osvaldo Muray

Artículo completo en edición impresa.

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